El juicio final del fraguismo definirá el futuro de la derecha española, como ocurrió hace 24 años con la derrota de UCD ante AP Sólo Bono logró cinco mayorías absolutas consecutivas en una comunidad autónoma
02 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.La campaña gallega más trascendente desde el estreno de la autonomía en 1981 comenzó ayer en Santiago con la petición por parte de Manuel Fraga de otros cuatro años más para continuar con su proyecto iniciado en 1989 y la apuesta de Pérez Touriño y Anxo Quintana por un cambio político en Galicia, que desaloje del poder a la derecha tras una derrota electoral. Durante los 16 años de fraguismo, nunca se había iniciado una campaña con pronósticos tan desfavorables para el PP. Pero hay que remontarse 24 años, cuando la Unión del Centro Democrático mordió el polvo en su hasta entonces gran feudo gallego, para hallar un precedente de unos comicios tan decisivos en España. El gran triunfador de aquellos comicios del 20 de octubre de 1981 fue, precisamente, Manuel Fraga, quien llevó a Fernández Albor a la presidencia de la Xunta y comenzó a prepararse para el gran salto de 1982, cuando su partido, entonces llamado Alianza Popular, alcanzó los 107 diputados en las generales, mientras UCD se desintegraba. ZP y la mayoría absoluta Galicia es la cuna de los populares, donde ganaron por primera vez y donde, por ejemplo, lograron en 1979 cuatro de sus nueve diputados en el Congreso. Por eso una derrota de Fraga dejaría noqueado al PP y le dejaría el camino expedito para que José Luis Rodríguez Zapatero pueda conseguir la mayoría absoluta en las próximas elecciones generales, previstas en principio para el 2008. En el PP están convencidos de que, en caso de que Touriño llegue a la presidencia de la Xunta, Zapatero adelantará por lo menos para el 2007 las elecciones generales. Pero lo que está en juego en Galicia es una disyuntiva crucial en su historia contemporánea, algo que supera con creces a las repercusiones que puede tener el resultado más allá de Pedrafita y O Padornelo. ¿Cómo acabará el fraguismo? La parte fundamental de la respuesta se desvelará el 19 de junio o, tal vez, el 28, cuando se recuenten los votos de los emigrantes. Se sabrá si Fraga termina su carrera de presidente de la Xunta con una derrota electoral o si lo puede hacer desde el poder, bien culminando la legislatura o dejando la presidencia antes del 2009. Política o medicina «Fraga aguantará mentras teña forza», aseguran los conselleiros al analizar el escenario de una victoria del PP. En ese caso, seguiría funcionando lo que se decía el verano pasado en el entorno de Mariano Rajoy: «La sucesión de Fraga, o mejor dicho su continuidad en el poder, es una cuestión más médica que política». Pero mucho han cambiado las cosas desde que en agosto Rajoy aceptó en Perbes la quinta candidatura de Fraga. Después llegó la crisis de Ourense y el desmayo de Manuel Fraga en el Parlamento. Y se produjo un inesperado anticipo electoral que, según los socialistas puede ser muy perjudicial para el PP. Entre los populares hay opiniones contrapuestas. Fraga tiene quince días para movilizar a su electorado, para convencer a quienes creen que debería haberse retirado. Si lo logra, se acercará al récord del manchego José Bono, que logró seis mayorías absolutas consecutivas en su comunidad. PSOE y BNG disponen de dos semanas para movilizar al electorado urbano y juvenil, de forma que la derecha deje de ser mayoritaria en Galicia.