«Arcadia» hace el rodaje en Vigo

La Voz

GALICIA

M. MORALEJO

El mundo a los cuatro vientos El trasatlántico más moderno del mundo toca un puerto gallego en el segundo viaje como miembro del selecto grupo de cruceros de más de 280 metros de eslora y 2.000 pasajeros

02 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Recién salido en abril de este año de los astilleros italianos de Fincatieri -cerca de la casi mitológica y serenísima Venecia- el Arcadia destaca por encima de todos los reyes de los mares como la mayor pinacoteca flotante del mundo. Dispone de hasta 3.000 obras de arte repartidas en las once cubiertas de la nave, según explica orgullosa Lara, la azafata que, enviada por el capitán Steve Burgoine, ofrece una gira para mostrar esta maravilla tecnológica de 285 metros de eslora, 54 de alto desde la quilla hasta la chimenea y 32 de ancho entre costados, además de 83.000 toneladas de desplazamiento y un coste de construcción de 300 millones de euros (50.000 millones de las antiguas pesetas). Es un trasatlántico del trinque, que, en su segundo viaje, ya ha tocado un puerto de Galicia. La comunidad gallega representa para los mayores buques del océano y las gigantes corporaciones turísticas del mundo que operan estas naves un punto estratégico e isocrono (36 horas de navegación) en el Atlántico entre las aguas del sur de Portugal y el puerto de Southampton, la terminal base de la mayoría de los buques de crucero de pabellón británico, como, por ejemplo, los enormes Queen Mary 2 (con 345 metros de eslora es el mayor del planeta) y Queen Elizabeth 2 (293 metros). Este buque rezuma ambiente inglés hasta el último tornillo. O sea, los pasajeros arriba, en las cubiertas superiores, sesentones y setentones, y la tripulación, joven, mayormente es de la antigua Commonwealth. Lo sorprendente para el visitante es que este incomprensible universo flotante sea comprensible a través de un enorme laberinto de pasillos, salas, escaleras, ascensores, bifurcaciones y hasta algo parecido a unas glorietas, que, por el olor que desprenden aquellos, llevan finalmente a los diferentes restaurantes dependiendo del calado del bolsillo. Algo de Galicia, además de las compras en el puerto de Vigo y las excursiones por los alrededores, se llevan los 2.000 pasajeros y 900 tripulantes del Arcadia . Porque, eso es, precisamente, en esencia, la experiencia de un crucerista: Cada uno de ellos es, al final, una parte de todo aquello que se ha encontrado en su viaje. En Galicia se toparon con la lluvia, que es más arte que las 3.000 piezas de colección que lleva el buque en sus refinadas entrañas. Y menos mal que esta máquina localizó un sitio donde aparcar, porque en Vigo no caben dos de estos hoteles. Aquí los fallos de espacio para estas moles, que dejan un negocio de 12 millones de euros y traen a Galicia más de 100.000 pasajeros, se ocultan con sonrisas, como otros hacen con las salsas, las flores o incluso con tierra, ya al final, claro.