Crónica | Salud para todos El Sergas impulsa un plan para que los pacientes sean trasladados a hospitales habilitados para la práctica de angioplastias en el menor plazo de tiempo.
09 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.A lo largo del presente año, el Sergas pondrá en marcha en Galicia un nuevo plan de actuación que permitirá mejorar la atención a los pacientes infartados reduciendo el tiempo transcurrido entre el ataque y su ingreso en el sistema sanitario. La iniciativa, bautizada como Progaliam, es el resultado de las observaciones realizadas por los investigadores en los últimos años, según las cuales la respuesta de las víctimas de un infarto es mejor cuando se les trata con una angioplastia (apertura de la arteria) que cuando se le administran fármacos. El problema es que la angioplastia sólo era viable en las unidades de cardiología habilitadas para ello (situadas en A Coruña, Santiago y Vigo), por lo que los pacientes de otras zonas no podían beneficiarse de esta técnica, a pesar de ser la más recomendable. El dispositivo Progaliam pone remedio a esta situación a través de nuevos protocolos que permitirán a los enfermos de toda Galicia recibir atención en un plazo reducido. Hasta ahora, en caso de infarto el paciente era conducido primero al hospital más cercano, donde se le administraba un tratamiento; en caso de que los especialistas consideraran necesaria la angioplastia, el infartado debía ser trasladado a Santiago, Vigo o A Coruña para que le fuera practicada, con la consiguiente pérdida de tiempo. El protocolo Esta situación cambiará a partir del momento en que el plan se extienda a toda la comunidad; cuando un paciente sufra un infarto agudo de miocardio, se activará un protocolo en el que el 061 tendrá un papel fundamental, ya que serán sus ambulancias las que se encarguen de trasladar al enfermo hasta los hospitales que dispongan de unidades de cardiología capacitadas para practicar angioplastias. Para ello bastará con que el enfermo haga una llamada de alerta al 061, ya sea directamente, ya sea a través del médico de cabecera o de un hospital. El traslado será inmediato desde cualquier punto de Galicia y, una vez tratado, el enfermo será devuelto a su lugar de origen para que su seguimiento sea asumido por el especialista habitual. El objetivo es garantizar una atención adecuada en el menor plazo posible, tratando siempre de que este sea inferior a una hora y media. Y en este sentido, todos los especialistas coinciden en que el plazo de respuesta es esencial, ya que los noventa minutos posteriores al ataque son vitales para salvar la vida del enfermo.