El mundo a los cuatro vientos Japón pone en marcha vagones exclusivos para mujeres ante la avalancha de denuncias contra hombres que aprovechaban las aglomeraciones en el metro para sobrepasarse
04 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Reza la leyenda que los japoneses son disciplinados, meticulosos y extraordinariamente respetuosos y educados. No todos, claro. Resulta que en Tokio hay también unos cuantos miles de ciudadanos lujuriosos y de manos largas. Muy largas. Tanto, que las líneas ferroviarias de la ciudad han puesto en marcha vagones exclusivos para mujeres ante la avalancha de denuncias contra hombres que, muy ufanos ellos, aprovechaban las aglomeraciones en el metro para manosear a las usuarias. Lejos del perfil respetuoso y educado, los chikan (así se ha bautizado en Japón a estos acosadores de la distancia corta) se introducen en los tradicionales vagones atestados de gente, una de las estampas clásicas de la ciudad, para, en medio de la confusión, realizar tocamientos obscenos a las pasajeras. La Policía nipona ha detectado incluso acosadores en grupo que actúan con idénticos modus operandi : mientras uno manosea a la víctima, los otros hacen de pantalla o acorralan a la mujer para proceder entre todos al abuso. La cuestión no es baladí. El metro de Tokio, tan moderno y flamante él, ha dejado de ser un lugar seguro para las féminas en las horas punta. Y las cifras así lo dicen. De las 778 denuncias por estas prácticas que se presentaron en las comisarías en 1996, se ha pasado a más de 2.200 el año pasado, lo que ha llevado a las autoridades a tomar medidas. Por el momento, sólo una compañía, la Saikyo, ha puesto en marcha el vagón exclusivo para mujeres, pero otras nuevas firmas ferroviarias privadas y la pública Toei Shinjuku lo harán a partir del 9 de mayo. Lo curioso del asunto es que la entrada en escena de nuevos vagones para pasajeras va camino de convertirse en una cuestión de estado. Y no sólo porque los reclamen las mujeres, sino también porque el Gobierno nipón estaría contribuyendo a hacerlos más necesarios que nunca con sus singulares propuestas. Resulta que el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, pidió ayer a sus compatriotas que este verano no se pongan corbatas y vayan ligeritos de ropa al trabajo. La medida no busca fomentar la natalidad, no, ni mucho menos incitar a los chikan a sacar sus manos a pasear , sino que pretende un ahorro energético. Así de simple. Y excéntrico. Dice Koizumi y su ministro de Medio Ambiente, Yuriko Koike, que si los japoneses van a trabajar casi como Dios les trajo al mundo, las empresas podrán recortar la potencia de sus sistemas de aire acondicionado, rebajando así el consumo energético del país. El verano en el país del Sol naciente es especialmente caluroso y húmedo y los hábitos de los trabajadores nipones obligan a las compañías a tener estos aparatos encendidos durante todo el día a su potencia máxima. Y es que entre las empresas se ha extendido la convicción de que los cuellos cerrados y los trajes de polyester que los japoneses usan incluso durante el período estival recortan la productividad. El actual Gobierno quiere coger el toro por los cuernos con esta singular propuesta, aunque el propio primer ministro no las tiene todas consigo. El pasado verano ya intentó sin demasiado éxito aligerar las vestimentas de sus colaboradores en las reuniones de trabajo que mantenían en su residencia de verano. Pase de modelos Ahora, Koizumi ha asegurado que su gabinete será el primero en dar ejemplo al sustituir las corbatas y los gemelos por las mangas de camisa. Incluso ha anunciado que realizará un pase de modelos con la vestimenta acorde para este verano por si alguno de sus ministros no capta el mensaje y no tiene claro cuál debe ser el look para los próximos meses. Pues nada, a renovar el armario. Todo sea por el bien del Estado.