Se ofrece clon de Franco

GALICIA

ALBERTO LÓPEZ

Un monfortino que debutó recientemente como actor en una serie televisiva en el papel del Caudillo espera repetir de nuevo su experiencia en alguna película biográfica

16 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

«Mejor no te acerques al Valle de los Caídos, vas a provocar algún infarto». Ramón Pérez está acostumbrado a estas bromas. Amigos y familiares sacan punta a su asombroso parecido con Franco desde que regresó del servicio militar luciendo un bigote de incontestable aire castrense. Pero ni siquiera sus fans más incondicionales esperaban verlo algún día en el papel del Caudillo en una serie televisiva. Las maquilladoras no tuvieron que perder un segundo con este improvisado actor monfortino, que curiosamente también hace sus pinitos con los palos de golf de vez en cuando en A Zapateira. Es un verdadero clon de Franco y se ofrece para interpretar una biografía. Ramón recita de carrerilla el discurso sobre la unidad de destino en lo universal que tuvo que memorizar para una escena de la serie. Se pone tieso, hincha el pecho y su parecido con el generalísimo estremece. «Qué quieres, lo que nunca podré hacer es de doble de Felipe González», se explica. La participación en la serie Libro de Familia , en un papel de apenas 45 segundos, fue fruto de una de esas bromas que le ocasiona periódicamente su parecido con Franco. Su mujer lo apuntó en un cásting sin previo aviso y cuando la productora se puso en contacto con él no se atrevió a decir que no. «Mientras esperaba la prueba estaba muy nervioso, pero como todo el mundo se paraba para mirarme comprendí que la cosa podía salir bien». A la semana siguiente, Ramón recibió la llamada de la productora que confirmaba que el papel del Caudillo era suyo. Aunque no había hecho teatro ni en el colegio, la experiencia televisiva, lejos de resultar traumática, le ha metido el gusanillo en el cuerpo. «A ver si buscan gente para una biografía. Visto como es el asunto, creo que lo haría de maravilla», dice este empresario autónomo reconvertido en actor. La presencia de Franco en la serie para la que fue seleccionado es prácticamente anecdótica, un simple recurso para situar la acción en el tiempo. El generalísimo viaja por Galicia en pleno apogeo de los embalses y en un momento del trayecto ordena al chófer que se detenga para poder estirar las piernas. En medio del campo, se encuentra con dos paisanos a los que arenga sobre los principios del Movimiento Nacional, la dignidad del duro trabajo del agricultor y los riesgos pecaminosos del exceso de ocio. ?Los mismos ademanes El actor monfortino reproduce gustoso la escena y el guión que iba recitando en el coche de camino al rodaje televisivo. Se pone tieso, pero sin artificios, y habla con gravedad, acentuando su discurso con los ademanes característicos de Franco. Nunca se las había visto con una cámara, pero se le ve cómodo en su papel. «No me pusieron vídeos ni nada por el estilo, simplemente me dijeron que actuase con naturalidad y que fuese coherente con el personaje». Orgulloso por haber sido incluido en los créditos de la serie, Ramón dice que superó la prueba gracias a los compañeros de rodaje, de los que habla verdaderas maravillas. «Nunca me sentí desplazado por hacer un papel secundario. Más bien lo contrario, todo era darme ánimos para que estuviese tranquilo mientras me grababan». Para un minuto de gloria en el papel del Caudillo, fueron precisas trece tomas. A Ramón le llueven felicitaciones en Monforte después de su breve pero intensa aparición en las pantallas. Lleva sin ningún complejo su enorme parecido con Franco y está seguro de que con los años se irá acentuando más si cabe. «Siempre tuve un aire, pero creo que va a mayores a medida que pierdo pelo», dice con un punto de sorna. Ahora que se ha decidido a cerrar su empresa, sueña con una nueva oportunidad ante las cámaras. Y su mujer, artífice involuntaria de su debú televisivo, no se lo termina de creer.