La Casa Blanca busca cocinero

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SHAWN THEW

Laura Bush trata de encontrar un experto en barbacoas y tex-mex, estilo que se adapta mejor a los gustos de la familia presidencial que el de su predecesor, experto en cocina francesa

04 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

«Se necesita cocinero, a ser posible que nunca haya estado en Francia y que sea experto en barbacoas». De aparecer en la sección de anuncios por palabras de un periódico, éste sería el texto elegido por Laura Bush, a la búsqueda de un nuevo jefe de cocina para la Casa Blanca que sea sensible con el paladar del matrimonio presidencial. No cumplir con sus expectativas le costó el puesto días atrás a Walter Scheib III. Con 11 años de servicio a sus espaldas al frente de los fogones de la Casa Blanca y contratado por Hillary Rodham Clinton, Scheib ha pagado caro su gusto por la comida francesa. Para muchos, el presidente George W. Bush llevó a la mesa su personal desencuentro con el Gobierno francés y no soportaba los elaborados y sofisticados platos del chef. Como reconoce su esposa en una entrevista de próxima aparición en la revista Newsweek , «nos gusta toda la comida picante y, obviamente, el tex-mex y el estilo barbacoa. « A George le encanta comer», sobre todo, reiteró, los platos típicos y tradicionales de Texas (es de sobra conocida su afición por los burritos). El nuevo cocinero tendrá la oportunidad de preparar la cena al matrimonio Bush todos los días, dada su costumbre de no alternar por las noches. «La verdad es que no nos invitan a muchas cenas, creo que la gente piensa que nosotros les vamos a invitar a ellos, y eso es lo que hacemos», dijo la primera dama al semanario. La marcha de Scheib se ha producido en medio de la reorganización de la plantilla del «ala social» de la Casa Blanca, iniciada por la propia Laura después de que su marido fuera reelegido por otros cuatro años. La primera en abandonar su despacho ha sido Cathy Fenton, quien será sustituida por una conocida relaciones públicas de Washington, Lea Berman, a cargo de supervisar desde la comida a las flores que decoran la residencia presidencial. Pero tras la salida de Scheib se esconde algo más. El interesado no ha camuflado su despido y ha reconocido que deja su trabajo por no haber sido capaz de agradar el paladar de los Bush durante los últimos cuatro años. «Hemos tratado de encontrar la forma de satisfacer los requerimientos de la primera dama y ha sido difícil. Simplemente, no he tenido éxito en mis intentos». A pesar de que Scheib quiso dejar claro que las relaciones siempre fueron cordiales, personas cercanas a él han señalado que éstas se tensaron poco a poco debido al estilo afrancesado que el cocinero utilizaba en sus recetas. Sobre todo, cuando aumentaron las diferencias entre Francia y Estados Unidos por la guerra en Irak, lo que distanció a los dos países no sólo en la arena diplomática. Por ejemplo, en los momentos previos a la invasión de Irak, se extendió como la pólvora una iniciativa, más simbólica que real, por la que muchos estadounidenses decidieron rebautizar las típicas French fries (patatas francesas) como Freedom fries (patatas de la libertad). Según las mismas fuentes, el alejamiento entre Scheib y la familia Bush se hizo más profundo cuando éste tuvo que preparar un menú especial para la investidura del presidente en el que tenía que crear platos con nombres de algunos de los mayores contribuidores a su campaña, como Coca-Cola oKrispy Kreme Donuts. Lo peor para él era que, además, debía utilizar alguno de los productos que representan dichas marcas. ¿Y cómo elaborar un plato con Coca-Cola sin traicionar los principios culinarios más elementales?