El proceso por un delito urbanístico en la instalación de una multinacional y el conflicto político enquistado ha creado un ambiente de crispación entre los rueses
10 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.? Rúa vive la política municipal como si fuese una gran ciudad. El gobierno tripartito, liderado por José Vicente Solarat, y el Partido Popular viven en un conflicto permanente, pero la detención del alcalde el miércoles ha dado la puntilla a la crispación política, que se ha trasladado a la propia población ruesa. El origen del problema, paradójicamente, fue algo en principio positivo para todos, la instalación de una empresa multinacional que creará 160 empleos en la villa valdeorresa. Rieter-Saifa -que fabrica material insonorizante para vehículos- tardó mucho en decidirse por el municipio ourensano y de ahí surgieron los primeros encontronazos. El gobierno local acusaba a la oposición de espantar a la empresa y el Partido Popular consideraba que la alcaldía no era capaz de asegurar su asentamiento. Premura de plazos La multinacional de capital hispano-suizo tiene contratos que cumplir, sobre todo con la factoría PSA-Citroën de Vigo, por lo que el proceso debía realizarse de forma apresurada. Y tan rápido lo quiso hacer el ayuntamiento que aprobó los movimientos de tierra en el solar sin disponer de él legalmente, adjudicando las obras sin concurso público y a pesar del informe negativo de la secretaria. El 17 de diciembre, la corporación votó positivamente el inicio de la explanación, salvo dos concejales del PP, que dijeron abstenerse para dejar claro que el proceso no había sido limpio. Parte del pueblo -los afines a BNG y PSOE, según la oposición- sintió aquella abstención como una afrenta al beneficio colectivo y convocó una manifestación pidiendo su dimisión. La secretaria denunció las irregularidades del caso Rieter-Saifa, pero también otras ajenas a la empresa y que versan sobre amenazas del alcalde a la funcionaria y la falsificación de un documento para evitar su exposición pública. La plataforma vecinal ha vuelto ahora la vista hacia ella, aunque mantiene su confrontación con el PP, al que consideran instigador, y parece que la manifestación de mañana avivará las ascuas del odio.