La Voz recorre tres de las dársenas más importantes de la UE El puerto alemán, segundo en el ránking del continente, crece más que sus competidores al aprovechar el auge de sus grandes mercados: China y los nuevos países de la UE
28 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Hamburgo habla alemán, como es natural. Habla inglés, como es lógico. Y habla chino. ¿Chino? Cada vez más, y con más fuerza. Las históricas conexiones de la ciudad libre de Hamburgo con el gigante amarillo se han afianzado en los últimos años, tras la apertura del país asiático, y han impulsado al puerto germano al segundo lugar del ránking europeo y al top ten del tráfico mundial de contenedores. Hamburgo, con 1,8 millones de habitantes, es la segunda ciudad de Alemania, sólo superada por Berlín, y la primera en actividad comercial. Su puerto, que se extiende a lo largo de 41 kilómetros de muelles con 320 puestos de atraque, siempre fue una referencia, pero nunca tanto como ahora. Ha sabido aprovechar el viento favorable para modernizar sus estructuras y consolidarse en los mercados emergentes. Asia y la Europa central y oriental son los principales clientes del puerto, y la liberalización económica de estas regiones ha brindado una oportunidad que Hamburgo no ha dejado pasar. Con una apuesta por la especialización de las áreas portuarias, y por el transporte inmediato de las mercancías por tren y carretera, los muelles de la ciudad alemana superaron en el 2003 la barrera de los 100 millones de toneladas, al llegar a 106 millones, y la cifra se ha incrementado en el 2004 hasta los 115 millones, fijando un nuevo récord. De todo se mueve en el puerto. El tráfico de contenedores supone ya el 60% del total, pero también se ven barcos de café, cacao, carbón, frutas, cereales, coches o productos químicos. Petroleras como Vopak, Shell, Esso o BP tienen plantas de refinado y distribución en el interior del puerto. Y firmas como Panasonic, Sony o Fuji ubican allí sus centros logísticos para el norte y Este de Europa. Bengt van Beuningen, responsable de Comunicación del puerto, detalla el destino de las mercancías que llegan en contenedor desde Asia: «Un tercio se queda en Hamburgo y sus alrededores, otro tercio se transporta a toda Europa en tren, y el tercio restante se transborda a barcos más pequeños con destino a Rusia, Escandinavia y los países bálticos». Subraya además que las actividades de valor añadido generan un impacto económico aún mayor que la propia carga y descarga. «Por ejemplo -explica-, tostar y mezclar el café o el té que se importan en bruto, hasta empaquetarlo y servirlo a las distribuidoras; completar los electrodomésticos que llegan de Asia; organizar por tallas y marcas los cargamentos de calzado procedentes de China, para situarlos en el mercado en condiciones adecuadas...». Con todo ello, «el puerto genera 125.000 puestos de trabajo, que suponen el 12% del empleo en la ciudad y el 12% del PIB en el land hamburgués», precisa Michael Henrich, jefe de la división de economía portuaria del estado hanseático. ?Henrich destaca también la característica que singulariza a la rada alemana: la ciudad, y con ella su puerto, se encuentran a 100 kilómetros del mar del Norte, lo que supone seis o siete horas de navegación por el río Elba. Esto, que podría ser una desventaja, se ha convertido en un factor positivo, «porque el barco es el medio de transporte más barato, y cuanto más cerca pueda llegar con respecto al punto de destino, mejor para el cliente», explica Henrich. Así, junto a las conexiones por tren y carretera, 12.000 barcos utilizan cada año rutas fluviales para llegar a puntos tan lejanos como Dresde o Praga. La situación de Hamburgo en el interior y su moderna red de comunicaciones permite que las mercancías lleguen en 24 horas a Chequia, París o Londres, y en menos de dos días a Marsella, Barcelona o Estocolmo. Junto al ya citado desarrollo del Este, estas facilidades en el transporte son las que multiplican el atractivo del puerto. Lecciones para Galicia Y Galicia, ¿puede aprender de la experiencia alemana? ¿Puede aplicar alguna receta hamburguesa? Sin duda. Aunque las diferencias son enormes, aunque el área portuaria de Hamburgo, de 75 kilómetros cuadrados, representa más del doble que todo el municipio de A Coruña (36 kilómetros cuadrados), hay elementos importables. Por ejemplo, la confirmación de que un puerto no está en el siglo XXI si carece de conexiones intermodales. Que dar valor añadido a las mercancías es un gran negocio. Y que distribuir en barcos más pequeños lo que llega en gigantes cargueros, por ejemplo desde América, es una opción viable. Y, cómo no, aplicar la tecnología a las actividades portuarias. La compañía HHLA, que gestiona las principales terminales de contenedores de Hamburgo, asombra por su capacidad de innovación. Su más moderna plataforma logística roza los límites de lo imaginable en Galicia. Está completamente automatizada. Unas grúas dirigidas desde un centro de control desembarcan los contenedores, que, una vez en el muelle, son recogidos y almacenados por una especie de furgonetas descapotables que circulan sin conductor con total precisión. El GPS y unos sensores instalados en la calzada les guían. Es el futuro. ¿Lo verán algún día nuestros hijos?