Nace el primer búfalo de la Costa da Morte, que se llamará «Morito»

La Voz LA VOZ | CARBALLO

GALICIA

JOSÉ MANUEL CASAL

?e nuevo el color negro vuelve a ser noticia en la Costa da Morte, aunque esta vez por una buena razón: hace casi un mes nacía el primer búfalo de la comarca, un hermoso animal cuyo tamaño puede despistar a los no iniciados. «É que nacen xa moi grandes», explica su propietario, Faustino Romero Grille, un ganadero de Abellas -un lugar de la parroquia de Muíño, en el municipio de Zas- que hace algo más de tres años decidió dar el salto en la producción tradicional y compró en Italia unos magníficos (y caros, a 3.600 euros) ejemplares que, tras largo tiempo de carencia, empiezan a dar sus frutos. El retoño es hijo del único macho de la manada y una de las siete hembras. Al padre, un bicharraco con el que es mejor no toparse de frente si se le debe algo, lo apelan Moro. Y Faustino, ante la pregunta del periodista sobre el bautizo , se lo pensó rápidamente y dijo: «Se chamará Morito , este pode ser un bon nome». Y ya le quedó, como los apodos. En todo caso, es algo mucho mejor que los acrónimos y dígitos de los fríos crotales de las orejas con los que se identifica a sus compañeros de cuadra. Morito , como el género indica, es macho, y eso en un grupo no es lo mejor. Como en los gallineros, que con un gallo basta. Así que su destino, o el de su papá, será el de semental o el de proveedor de carne (la propia). Tiempo al tiempo. La leche queda, por motivos fisiológicos, para las hembras, y además está muy cotizada por su gran calidad. Las adultas producen mucho más que las vacas, y se suele destinar a la producción de mozzarella. A la carne hay que pillarle el punto, y tanto Faustino como su familia y amigos se lo pillaron a un ejemplar de 192 kilos del que dieron buena cuenta hace un tiempo: «Sabe moi ben, é máis doce que a do becerro». A pesar de la imagen de hostilidad que destilan los cuernos revirados de los animales o su mirada baja, Faustino asegura que son cariñosos, y mucho, con la gente que conocen. Y entre ellos. La cuestión de la cópula, por cierto, se desarrolla en la más estricta intimidad, casi lo mismo que la gestación, que tarda en percibirse y es una realidad a los diez meses. Los búfalos de Muíño habitan un establo cerrado anejo a grandes praderas, en que pastarán más adelante, como ya se hace en otra granja gallega, la de Boqueixón, más nutrida y veterana. Ambas apuestan por la ganadería alternativa. Que cunda o no en la Costa da Morte ya depende ahora de Morito .