Propuestas como la creación de puertos refugio o las sanciones penales para combatir los vertidos están paralizadas dos años después del accidente del «Prestige».
14 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El naufragio del Prestige frente a las costas gallegas sorprendió a la Unión Europea (UE) con una política de seguridad marítima en fase embrionaria y a los Estados miembros, que entonces eran Quince, justo cuando debatían cómo blindarse contra los buques basura. Propuestas como la retirada de los buques monocasco o la creación de puertos de refugio ya habían sido enunciadas, pero algunas medidas fueron aprobadas con un alcance limitado o siguen durmiendo en el limbo legislativo. Puertos de refugio. La propuesta de crear una red europea de lugares de refugio, en los que acoger a los buques en dificultades, aparece recogida en la directiva aprobada en el 2002, conocida con el nombre de paquete Erika II. No obstante, ningún Estado miembro comunicó a Bruselas los puertos elegidos, ni siquiera si tenía previsto habilitarlos de manera especial, con lo que la iniciativa está totalmente paralizada. A los tres meses de hundirse el Prestige , la Comisión Europea se congratulaba de la creación de un Centro de Respuesta para auxiliar a los países afectados por catástrofes de este tipo. Pero también lamentaba la escasa ayuda (buques antipolución, barreras flotantes, aviones...) aportada por los países a este centro. La situación, a fecha de hoy, no ha cambiado y los medios siguen siendo escasos. La Comisión también propuso hace dos años reformar las bases del Fondo de Solidaridad de la UE, que dispone de una dotación anual de 1.000 millones de euros, a fin de que se pueda activar no sólo en caso de inundaciones o terremotos, sino también ante catástrofes como la del Prestige . Pero la revisión del fondo quedó aparcada, hasta el punto de que la Eurocámara abogó por crear, en el marco presupuestario 2007-2013, un instrumento financiero para subsanar los daños que las mareas negras causan en el sector pesquero. La medida cautelar adoptada por países como España y Francia para alejar de sus costas los buques más peligrosos no se abrió camino en la UE. Lejos de imponerse, fue reprobada por la Eurocámara por entender que contravenía las leyes internacionales y dificultaba la asistencia a un buque en peligro. La posibilidad de castigar con la cárcel a los responsables de la contaminación marítima es la única directiva impulsada por la UE al fragor del desastre del Prestige . No obstante, países como Grecia, Chipre y Malta le podaron las alas a esta iniciativa, de tal forma que su aplicación no tendrá carácter obligatorio en la Unión.