El mundo a los cuatro vientos Todas las previsiones apuntan a que el lucense Fran Vázquez, que milita en el Unicaja de Málaga, será seleccionado por un club profesional norteamericano el año próximo
20 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La NBA mueve sus tentáculos en dirección a cualquier rincón de Europa donde florezca un jugador con opciones de futuro en la Liga del glamur. En la pequeña localidad lucense de Chantada han sentido la presencia del gigante del baloncesto. Según todas las previsiones, el jugador Fran Vázquez, natural de dicho municipio, entrará el próximo verano en el célebre draft , un sorteo entre los equipos de la competición norteamericana para elegir a jugadores novatos. Los Bucks de Milwaukee y los Raptors de Toronto son los más interesados en hacerse con sus servicios. Con apenas diez años, Fran Vázquez se estiraba para alcanzar esos balones envenenados que los delanteros envían ajustados al poste. Entonces era un chaval del montón, de una estatura algo por encima de la media y sin excesivos reflejos. El actual técnico del Leche Río Breogán, Moncho López, recibió cuando era director del Centro de Formación de Siglo XXI -dedicado a las jóvenes promesas- informes muy interesantes sobre las posibilidades del muchacho. Lo reclutó y muy pronto acabó en la selección gallega infantil. No se le ocurrió otra cosa que aparecer con una camiseta en la que podía leerse Deportes Pateiro , en referencia a una tienda de su pueblo. «A partir de ahí le quedo el nombre de Pateiro, por lo de sus patas», relata López, quien agrega que «era torpe para estudiar, pero sobre la pista, nadie más despierto que él». Una pericarditis estuvo a punto de arruinar su carrera; su espíritu de sacrificio le hizo salir adelante. Pues bien, ese muchacho de aire despistado ha crecido. Mide doscientos diez centímetros, tiene unos brazos largos como las patas de una araña y una capacidad atlética asombrosa. Hace un par de años, cuando Vázquez había concluido su ciclo formativo, se lanzaron sobre él los principales clubes españoles. Al final se decidió por el Unicaja de Málaga, que vio en él una perla sobre la que cimentar un glorioso futuro. Aunque en un primer momento el equipo andaluz pensó en cederlo durante dos campañas al Gran Canaria, el pasado verano no pudo esperar más para gozar de su juego y ejecutó una cláusula de recuperación que figuraba en el contrato. «Pisa por donde otros habitan cuando saltan. Corre el campo como los ángeles y su capacidad de mejorar es increíble», se relamía su técnico en el cuadro insular el año pasado. Su final de temporada fue espectacular: fue el mejor jugador en los cuartos de final. Luego entró en la preselección nacional para Atenas, aunque un golpe en la rodilla lo apartó de la cita olímpica. Este año aspira a todo en el Unicaja. España se le queda pequeña y le resulta difícil asimilar semejante catarata de éxitos. Ahora llama a su puerta la NBA.