La presión del Cádiz y el fallo en el remate mataron al Celta

Juan Villar REDACCIÓN

GALICIA

Los de Vázquez tuvieron sus oportunidades, pero fueron superados en todas las facetas del juego por el equipo andaluz.

17 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

De mal en peor. Al Celta se le atragantó ayer el Cádiz y un equipo que no es capaz de reaccionar en los momentos malos, como el que están atravesando los vigueses, lo tendrá difícil para pelear por el ascenso. Son seis partidos sin ganar, y ayer ni siquiera se puede decir que la derrota haya sido inmerecida. Sin repuesta a la presión El Cádiz salió al Ramón de Carranza con la ideas muy claras de como superar al Celta. Los andaluces presionaron muy bien el primer pase de los celestes, en la salida del balón desde la defensa, y los de Vázquez se vieron obligados a mandar pelotazos que rara vez encontraban su destino. Canobbio y Jandro entraban muy poco en juego y en el mediocampo los gaditanos ganaban claramente la partido y llegaban más al área de Pinto que a la inversa. Fernando Vázquez se había decidido finalmente por el 4-1-4-1 en lugar del doble pivote, pero antes de la media hora se vio obligado a rectificar. Un cambio de mala suerte En el minuto 26 de juego, el entrenador céltico decidió darle un giro al planteamiento e introducir a Nagore sacando del campo a Gustavo López. Fue un cambio fatal porque en el primer balón que tocó el navarro envió un pelotazo hacia atrás que propició el gol de Oli. La culpa no fue del cambio, lógicamente, sino del jugador, pero costó el gol y el enfado de Gustavo López que se retiró con palabras nada agradables hacia el técnico y dándole un patadón a una botella de agua. Hay que reconocer sin embargo, que el juego del Celta mejoró con el cambio y antes de llegar al descanso llegaron dos buenas ocasiones en las botas de Canobbio y sobre todo de Capucho. La no-definición, esa losa Esa falta de acierto rematador en los últimos metros volvió a convertirse en la principal rémora de este Celta, que ayer dispuso al menos de cuatro ocasiones muy claras de batir al meta Armando pero, como en partidos anteriores, no acertó a convertir ninguna de ellas. Esa fue una de las principales diferencias entre célticos y gaditanos. Ellos acertaron cuando llegaron, a pesar de que tampoco son un conjunto que esté destacando esta temporada por su capacidad realizadora. El Celta ocupa el decimocuarto puesto en la lista de equipos goleadores de Segunda y lo mismo ocurre entre los menos goleados. Con esas cifras no se puede pedir más.