El Bloque pacta la «pax interna» para afrontar las autonómicas

Anxo Lugilde REDACCIÓN

GALICIA

ALVARO BALLESTEROS

La inminente elección de los cabezas de lista provinciales pondrá a prueba el armisticio que acaban de acordar la decena de grupos que componen el BNG para cerrar la crisis

15 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Antes del verano a Anxo Quintana, portavoz nacional del BNG, le temblaba el suelo bajo sus pies. Los retrocesos electorales y, sobre todo, la guerra abierta entre la Unión do Povo Galego (UPG) y Xosé Manuel Beiras habían recrudecido la crisis abierta en la organización nacionalista a raíz del revés de las autonómicas del 2001. Tres meses de conversaciones con los partidos y grupos que forman el Bloque han permitido a Quintana alcanzar un armisticio, una «pax interna» en la jerga del BNG, de cara a los comicios del año próximo. Tres rondas de negociación. La fuerte bronca entre Francisco Rodríguez, líder de la UPG, y Xosé Manuel Beiras en el consello nacional de junio y el duro documento elaborado por el segundo llevaron a Anxo Quintana a autoafirmarse, reivindicando públicamente su condición de máximo líder del Bloque. En privado, se entrevistó por separado con los colectivos internos, desde los críticos de Roberto Mera hasta los extintos de Domingo Merino (la antigua Unidade Galega). Después, se celebraron dos reuniones conjuntas, la última la semana pasada, bajo el principio de «así non podemos seguir». Respaldo unánime. El consenso cocinado por Quintana recibió el sábado pasado el respaldo unánime del consello nacional para lograr la «normalización interna». Se trata de un intento de contentar a los críticos con la UPG, el partido hegemónico, al consagrar el respeto al pluralismo interno, mientras se remarcan otros principios, como el del acatamiento a las decisiones mayoritarias, defendido por la UPG. Además, los nacionalistas intentan recuperar el hermetismo, la tradicional opacidad del Bloque que nostálgicamente reivindicaba Beiras este verano en una carta a un grupo de dirigentes. Que nadie se mueva. «É necesaria unha nova lectura do dereito á discrepancia pública, evitando a súa utilización até que se celebren as eleccións ao Parlamento galego», se afirma en el documento aprobado por el consello nacional. Es, por tanto, un armisticio con fecha de caducidad. La reapertura de las hostilidades dependerá de si logra contener la tendencia electoral a la baja y de si se toca el poder. Test inmediato. «A proba do algodón será a das candidaturas, pois aí se verá como actúa a UPG e como resposta ó resto», explica un dirigente del Bloque. El test ya tiene fecha, pues el BNG pretende elegir en un consello nacional, antes de fin de año, a los cabezas de lista provinciales.