El asesino de Falcone, ¿libre?

María Signo

GALICIA

Media Italia se rebela ante la posibilidad de que Giovanni Brusca, asesino material del mítico juez antimafia, cumpla el resto de su condena en arresto domiciliario

13 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

ASESINO. Giovanni Brusca El Cerdo fue sentenciado a varias cadenas perpetuas, pero como «arrepentido» sale de la cárcel cada mes y medio VÍCTIMA. El juez antimafia Giovanni Falcone, su mujer y dos escoltas fueron asesinados por Giovanni Brusca en mayo de 1992 por orden de Toto Riina Ha pasado las vacaciones con la familia, como tantos presos de las cárceles italianas, aunque Giovanni Brusca no sea como los demás. Es uno de los más sangrientos asesinos de la Mafia siciliana y la concesión de estos permisos ha desencadenado una gran polémica en Italia. Se ha sabido que desde hace varios meses el ex brazo derecho del padrino Toto Riina se aprovecha de beneficios penitenciarios. La razón aducida por el tribunal de vigilancia de Roma es la «buena conducta» que, unida a su calidad de colaborador de la justicia, le ha permitido abandonar su celda de aislamiento en Regina Coeli (Roma) cada 45 días y visitar a su familia, que vive protegida en una localidad sin identificar. El mafioso, conocido como Il Porco (El cerdo), ha sido condenado a varias penas de cadena perpetua por sus más de cien asesinatos entre los que destacan el atentado al juez Falcone, en el que murieron además su esposa y sus escoltas; o el asesinato de Giuseppe di Matteo, un niño de 12 años cuyo único delito era el ser hijo del arrepentido Santino di Matteo y cuyo cadáver fue disuelto en ácido. Tras su detención en mayo de 1996, Brusca comenzó sus revelaciones, unas verdaderas y otras falsas, pero que le valieron el reconocimiento, en el 2000, del estaus de «arrepentido» y con ello el poder acogerse a beneficios penitenciarios. «Es necesaria, al aplicar la ley, una cierta decencia», ha manifestado indignada la hermana del juez Falcone. También el presidente de la comisión parlamentaria Antimafia, Roberto Centaro, ha criticado la medida: «Jueces demasiado buonistas , parecen damas de la caridad». Al coro se ha unido el presidente de la asociación de víctimas de la mafia y el terrorismo, quien ha dicho que «la culpa es de una legislación anómala». La tormenta se ha desatado también entre los parlamentarios que piden explicaciones al ministro de Justicia. Desde casa Distinta es la opinión del abogado de Brusca, quien precisó que «ha entrado en el circuito de los beneficios carcelarios y en la próximas semanas los jueces tendrán que decidir sobre la petición de excarcelación para obtener el arresto domiciliario». En esta situación se encuentran diversos jefes mafiosos, aunque el caso más emblemático es el de Salvatore Cancemi, que jamás ha estado en la cárcel temiendo que fuera asesinado. Son los «arrepentidos», mafiosos que, como Brusca, han decidido colaborar con la magistratura italiana. El resto está bajo el llamado «carcel duro» o 41bis, un estricto régimen de detención especial. La mafia sigue siendo una realidad en el sur de Italia, como demuestra el juicio que estos días se celebra en Sicilia. Entre los 17 acusados de introducir un topo en la oficina de investigación antimafia está el presidente de la región , Salvatore Cuffaro.