Baltar eleva su presión ante Fraga al empezar a reclutar a alcaldes afines

Anxo Lugilde REDACCIÓN

GALICIA

El PP ourensano desplegó ayer un confuso juego de amenazas y adhesiones a la dirección del partido El barón de Ourense critica la gestión de la Xunta en su provincia

21 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El PP gallego se balanceó ayer en cuestión de minutos entre la ruptura de los fieles a José Luis Baltar en Ourense y la unidad total, escenificada por los propios inspiradores de la supuesta escisión. En un escenario cada vez más confuso, los disidentes ourensanos incrementaron su presión ante Fraga al comenzar a reclutar a alcaldes afines de toda la provincia para una reunión que se celebrará pasado mañana. Dentro de este extraño juego, el propio Baltar habló 45 minutos ante la prensa en una combinación de loas y críticas a la gestión del presidente de la Xunta en Ourense. Fraga comenzó el día optimista. A primera hora tildó de «magnífica» su cena del lunes con José Luis Baltar y apostó porque la crisis «remate ben». Mantuvo su «pacto de silencio» con el barón ourensano y no desveló detalles sobre la reunión, en la que Baltar, según la versión del entorno de Fraga, le habría comunicado su intención de dejar la presidencia del PP de Ourense por razones de salud, mientras le dejaba caer reproches por la situación de la provincia y aseguraba que no le crearía problemas al partido. Fraga le pidió que esperase una semana o incluso un mes. Pero a media mañana saltaron las alarmas en la Xunta, el Parlamento y el PP de Galicia, al conocerse que Baltar había comentado en su despacho de presidente de la Diputación de Ourense su disposición a irse del PP. Al mismo tiempo, el barón popular iniciaba una ronda de llamadas a alcaldes de su máxima confianza para comunicarles que «non hai marcha atrás na ruptura» y convocarlos a la reunión. La foto de la unidad Los acontecimientos se aceleraron cerca de las dos de la tarde, cuando Efe y Europa Press anunciaban que Baltar y los suyos abandonaban el PP para crear un nuevo partido, en la tradición de los Centristas de Galicia que comandaba Victorino Núñez y que se integró en el PP a comienzos de los 90. Xesús Palmou, secretario xeral del PPdeG, llamó a Baltar. Hablaron durante más de media hora. Según Palmou, Baltar le desmintió totalmente la versión de los teletipos y lo autorizó a informar de la conversación. El jefe del aparato del PP gallego se hizo acompañar por dos de los cinco diputados más fieles a Baltar, el hijo de éste y Roberto Castro, protagonistas de la crisis desatada tras el cese de Cuíña. «Pura especulación». Así definió Palmou la escisión, flanqueado por dos de sus presuntos impulsores, Castro y José Manuel Baltar. «A filtración foi da executiva galega para facernos dano», aseguran en el PP ourensano. El sector oficial afirma todo lo contrario. Por la tarde, en Ourense, Baltar padre elevó la confusión. Dijo que su conversación con Fraga es «segredo de sumario». Se preguntó si la Xunta «quere cerrar Ourense» por la falta de inversiones en la provincia. Se lamentó de no tener el peso adecuado en la dirección del partido y aplazó la resolución de la crisis a una próxima reunión con Fraga. Esta información ha sido elaborada en colaboración con las Redacciones de Ourense, Vigo, Pontevedra, Santiago y Lugo.