?an Caetano es un polvorín de rumores. Las conjeturas suscitadas por los planes de remodelación de la Xunta que Fraga confirmó hace dos meses se multiplican con la demora de la crisis. Mientras el «díxome, díxome» copa despachos y pasillos, Fraga se recrea a la espera de un golpe de efecto. La designación de dos vicepresidentes (Feijoo y Barreiro, con los que se reunirá esta semana) y los relevos en al menos dos consellerías se resolverán, indicó ayer, «esta semana ou a próxima». Preguntado por la posibilidad de que Inmaculada Rodríguez (vicepresidenta del Parlamento) o alguna de las otras ocho altos cargos que ayer almorzaron con él accedan a su Gabinete, Fraga atajó: «Diríalle ¿e por que non?, pero non é momento». Nuevo redoble de tambor. Allí estaban Belén Prado y Mar Pérez Marsó, que figuran en algunas quinielas para relevar en Asuntos Sociais a María Xosé Cimadevila, de baja por enfermedad. Las hipótesis son tan dispares que hasta hay quien ubica a Diz (conselleiro comodín del patrón) como sustituto de Cochón en Sanidade. Unos vaticinan pocos ajustes. Otros, una revolución femenina y juvenil pensando en el 2005. Pero la decisión de Fraga de pulir su cartel electoral ha encarecido las apuestas. A algún conselleiro ya no le llega la chaqueta al cuerpo.