El Camino hace sitio para 350.000 ruteros

Rubén Santamarta Vicente
Rubén Santamarta ENVIADO ESPECIAL

GALICIA

A ritmo de récord, el número de peregrinos que pasan a diario por los albergues gallegos ha crecido en siete meses casi un 50% en relación al último año santo.

21 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El primer Año Santo del milenio pasa su ecuador con nota, camino de marca a batir. Durante los siete primeros meses del año el número de peregrinos que pasaron por los albergues de Galicia se incrementó casi un 50% en comparación con el Xacobeo 99, el que supuso el punto de inflexión en la promoción de la Ruta tras el esfuerzo realizado en 1993 con la mascota Pelegrín como imagen, ahora casi olvidada. El del 2004 debería ser el de la consolidación de un sendero convertido para muchos en un frívolo sitio de vacaciones más que de encuentro o superación. De entrada, los primeros números oficiales de la Xunta constatan que la peregrinación a Compostela sigue atrayendo a un exagerado número de caminantes mes a mes, una cuesta arriba desde que un grupo de Villafranca del Bierzo y un profesor japonés se convirtieran en los primeros peregrinos del 2004. Desde aquel 1 de enero y hasta el 31 de julio pasaron por los refugios públicos (de los que lleva control directo la sociedad Xacobeo) casi 350.000 ruteros, un 46% más que hace 5 años. Si se pusieran en fila cogidos de la mano, unirían Santiago con la localidad leonesa de Mansilla de las Mulas. Esa cifra no incluye a los que optan por albergues privados, hostales, hoteles, tiendas de campaña, carpas o tenderetes militares; de estos dos últimos hay 9 puntos en la senda francesa con capacidad para un millar de personas. También constata ese tirón que los grandes ayuntamientos de la Ruta hayan habilitado polideportivos u otros centros para dar cobijo a caminantes, bicigrinos y jinetes. Saber el número final de forma tan siquiera aproximada es una temeridad; pero será más elevada que en años precedentes teniendo en cuenta la comparativa en los albergues y los problemas de espacio que se encuentra quien se echa al Camino en agosto sin prever el lleno. De hecho, desde el mes de mayo la práctica totalidad de la red de albergues municipales está colapsada.