Cacheados pero contentos

Ramón Castro A CORUÑA

GALICIA

CÉSAR QUIAN

Robert Moodie, un padre de familia inglés, fue noticia ayer en A Coruña. Con su mujer y sus hijos, Moodie fue de los primeros pasajeros en estrenar los nuevos sistemas de control que empleará a partir de ahora el puerto herculino con los trasatlánticos. Le cachearon y pasó un detector de metales. Pero no estaba enfadado. Todo lo contrario. «La seguridad es buena para el turismo -afirmaba-. Es buena en los barcos, en los puertos y en las ciudades. Además, en Southampton fueron mucho más estrictos». Como es lógico, hubo también algún crucerista enojado con el despliegue de medios. Sin embargo, normalidad y, sobre todo, satisfacción, son dos de los términos más apropiados para definir el balance de la jornada. El puerto, y por lo tanto la ciudad de A Coruña, se jugaba mucho en esta primera escala de un trasatlántico con el código PBIP (Protección de Buques e Instalaciones Portuarias) implantado: nada menos que el Oriana, de la potente compañía P&O, con casi 3.000 personas a bordo. El resultado fue notable y la armadora quedó encantada. En consecuencia, se mantendrán las escalas de los cruceros, que este año traerán a unas 60.000 personas a la ciudad. Grupos especiales La jornada comenzó muy temprano en el muelle. El barco atracó a las ocho de la mañana y, a esa hora, toda la zona de influencia ya había sido chequeada. En la operación participaron agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, con perros adiestrados y el equipo de desactivación de explosivos. Después, mientras cientos de pasajeros desembarcaban para conocer la ciudad de A Coruña o efectuar algunas compras, los policías del puerto asumieron el control. El jefe de seguridad de la Autoridad Portuaria, José Rodríguez Soto, supervisó personalmente el dispositivo. Luis del Moral, director de la consignataria que se encargó de la llegada del Oriana , sólo tuvo palabras de felicitación para todos los que participaron en el despliegue. «Me sorprendió la profesionalidad de la gente del puerto -admitió-. No hubo colas, ni caos, ni retrasos... Se ve que los cursos que les dieron han servido para algo», dijo. La visita del trasatlántico no estuvo exenta de anécdotas. ?os protagonistas fueron un matrimonio y sus tres hijos, que, tras visitar A Coruña, regresaron tarde al barco, cuando éste ya estaba zarpando. El buque tuvo que volver a atracar, embarcar a los rezagados y zarpar definitivamente.? El Oriana llega hoy a Lisboa con agua mineral gallega y 200 postales turísticas de A Coruña.