La participación en las elecciones a las 14 horas sube dos puntos hasta el 36,9 %
El mundo a los cuatro vientos El anuncio de que Marta Sahagún se presentará a las elecciones presidenciales para suceder a su marido ha desatado una tormenta política en México
06 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La perspectiva de que Marta Sahagún, esposa del presidente de México, Vicente Fox, suceda a su marido en el cargo ha alterado la vida pública del país americano. El principal afectado ha sido Alfonso Durazo, secretario personal y portavoz del mandatario, que ha dimitido de su cargo y ha explicado sus motivos con detalle en una carta de 19 folios. Durazo, entre otras razones, ha renunciado porque cree que las aspiraciones de Sahagún son incompatibles con su presencia en el gabinete de Fox, en el que se consideraba que ejercía una notable influencia. El regreso a la política de Sahagún es uno de los debates candentes de la sociedad mexicana desde hace un año. Las encuestas insisten en situarla como uno de los posibles candidatos más populares para obtener la victoria en las elecciones presidenciales del 2006. Pero Durazo, y con él un importante sector de la opinión pública, no están tan de acuerdo. «Ciertamente el país ha avanzado políticamente para que una mujer llegue a la presidencia de la República. Sin embargo, no está preparado para que el presidente deje a su esposa de presidenta», explicó Durazo en su carta a los medios de comunicación. Criterios populistas El sector crítico con Fox sostiene que la sucesión del presidente por su esposa se basa sólo en criterios populistas y que las aspiraciones de Sahagún están sembrando de intrigas el Partido de Acción Nacional, hasta el punto de amenazar con una ruptura. Que la dimisión de Durazo sea un síntoma de la división en la cúpula del poder que rodea al presidente es algo que niegan los partidarios de Fox: es una simple recomposición del equipo, han llegado a decir. La prensa mexicana, en cambio, no ha ocultado su división. En su editorial, el diario El Universal criticaba que el Gobierno se enrede en problemas sucesorios y no preste atención a problemas acuciantes como la inseguridad del país. Además, la polémica daña la imagen de los políticos, ya que la ciudadanía interpretará que en los partidos mexicanos se da prioridad a los intereses personales y sus conflictos. En el otro extremo, La Jornada ha salido en defensa de Durazo en un editorial titulado Deslinde valioso y valeroso . El periódico advierte de que la denuncia del ex portavoz del presidente también abarca «al maravilloso país imaginario en el que reside el foxismo, las cifras mágicas, los paisajes idílicos de los discursos, la perpetua confusión entre la realidad y el deseo». El editorialista concluye que Fox puede salir beneficiado si toma nota del mensaje que le envía esta crisis y si finalmente auspicia «un proceso sucesorio ordenado, equitativo y justo, en un ambiente de respeto y con sentido republicano». Fox, de momento, no parece tener ninguna intención de ejercer la autocrítica, al menos en público. «Tengo una visión diferente para entender los acontecimientos». Es más de lo que ha dicho Sahagún: «No tengo opinión». Por su parte, Marta Sahagún ya sabe lo que es lidiar con estos conflictos. Fue colaboradora de Vicente Fox desde antes de su llegada al poder en diciembre del 2001. Asumió la portavocía presidencial hasta que contrajo matrimonio con el mismo político al que representaba, el 2 de julio del 2001. Sahagún se unía de este modo a mujeres como Hillary Clinton o Ana Botella ligadas sentimentalmente a personas con las que comparten actividad política. Después de estas turbulencias, quizá Fox, Sahagún y el PAN reconsideren su decisión. Más allá de las decalificaciones partidistas, un organismo neutral como el Instituto Federal Neutral ya ha anunciado que la polémica no beneficia a la democracia mexicana y ha pedido a los políticos que piensen más en los ciudadanos.