El último consello nacional del Bloque acabó con una fuerte discusión entre sus dos máximos dirigentes históricos que terminó con la mediación de otros compañeros
01 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Destacados dirigentes del BNG tuvieron que hacer de cascos azules en el último consello nacional para evitar que fuera a mayores el fuerte enfrentamiento verbal entre los dos grandes líderes del nacionalismo gallego contemporáneo, Xosé Manuel Beiras y Francisco Rodríguez. Tras lustros de coexistencia más o menos pacífica, el acusado retroceso electoral del Bloque durante este año, hizo aflorar descarnadamente las marcadas diferencias personales y políticas entre Rodríguez, jefe de la Unión do Povo Galego (UPG), y Beiras, cabeza visible del nacionalismo hasta que fue desplazado definitivamente en noviembre por iniciativa de la UPG. El consello nacional, el máximo órgano entre asambleas del BNG, se había reunido el pasado 19 de junio en Santiago para evaluar los resultados de las europeas. Ya se cernía sobre los nacionalistas la amenaza de perder en el recuento definitivo el escaño de Nogueira. Muchos asistentes aseguran que el debate sobre el retroceso electoral fue sincero, rico en matices y constructivo, pero a lo largo de la reunión comenzó a hacerse más patente el enfrentamiento que se arrastra históricamente entre Beiras y Rodríguez, y que ya había comenzado a emerger en otras sesiones de este año. Puñetazo en la mesa Cuando se discutía sobre la composición de las comisiones sectoriales (de la mujer, sanidad, etcétera) surgió la bronca. Rodríguez acusó al presidente del consello nacional, Beiras, de actuar de forma «parcial», en detrimento de la UPG y sus aliados. Incluso algunos asistentes aseguran que le acusó de «inmoralidade». «Beiras deu un puñetazo na mesa, pero logo calmouse», explica otra fuente. Al final de la reunión, Xosé Lastra, concejal ferrolano, planteó el controvertido asunto de la ubicación de la planta de gas, polémica que divide al BNG de Ferrolterra, la comarca de Francisco Rodríguez. Éste se enojó profundamente y, cuando la sesión ya se había levantado, arremetió duramente contra Beiras, al entender que no se estaba respetando el reglamento interno. Beiras defendía su papel de «árbitro», previsto cuando Anxo Quintana le sustituyó en el cargo de portavoz nacional (máximo líder del Bloque) y se le encomendó la presidencia del consello nacional. De las más de setenta personas que asistieron al consello, ya sólo quedaban unas veinte en la sala cuando Beiras y Rodríguez se intercambiaban reproches en un tono muy acalorado. «Foi un incidente moi desagradable, pero ó final era case un monólogo pois só falaba Paco (Rodríguez)», dice uno de los presentes. El diputado Bieito Lobeira, el concejal ferrolano Xosé Barcia y, sobre todo, el parlamentario Suso Veiga impidieron que la trifulca llegara a mayores.