La maldición de los pollos

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA

GALICIA

ALEJANDRO RODRÍGUEZ

Reportaje | Aparecen centenares de aves muertas en Ribadumia Medio centenar de gallinas aparecieron muertas ayer por la mañana en una cuneta de Ribadumia: se trata de la última cuenta de un nauseabundo rosario

19 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

? Salomé Peña jamás se le había ocurrido pensar que las aves de corral acabarían convirtiéndose en una pesadilla para ella. Cuando se aupó a la alcaldía de Ribadumia por un puñado de votos de diferencia, la joven regidora del PP se preparó para lidiar con una oposición hostil y con empresarios perezosos a la hora de pagar sus deudas con el Concello. Jamás se le ocurrió asociar un pollo de corral, gordo y bien cebado, con un enemigo. Hasta hace poco más de una semana. El diez de junio, la alcaldesa recibía un aviso de Protección Civil: habían aparecido decenas de pollos muertos en una cuneta del municipio. Tal vez sin prestarle demasiada atención, Peña dio la orden de retirar los cuerpos y enterrarlos. Atribuyó semejante hazaña a algún propietario de granja avícola que, desbordado por el calor y las bajas en las filas de su producción, optó por enviar los pollos muertos al quinto pino. Pero desde aquella jornada, el teléfono de la alcaldesa ha sonado prácticamente todos los días para comunicarle la aparición de nuevas montañas de animales muertos (en algunos casos sólo quedaban las plumas y los huesos) en diversos puntos del municipio. «Normalmente bótanos en zonas apartadas das vivendas, en pistas e fincas particulares», explicaba ayer la alcaldesa. La simple mención de ese asunto la pone de mal humor. «A estas alturas xa estou convencida de que, quen está detrás disto só o fai para fastidiar», dice. «A estas alturas» es cuando en la fosa común abierta en Ribadumia descansan ya más de 300 pollos muertos, según las cuentas echadas al borde de la náusea por el responsable de Protección Civil de esa localidad. Se llama Andrés y jura que no volverá a comer pollo en mucho tiempo. Y asegura también que está dispuesto a hacer guardias para acabar con las macabras descargas. «E se pillo a quen foi, denúncioo», asegura. El Seprona investiga el caso. La alcaldesa ya ha hecho sus pesquisas entre las diez granjas avícolas de Ribadumia. «Non creo que sexa ninguén de aquí, ten que ser de fóra».