El Camino de las Estrellas llaman al que muere en la tumba del Apóstol. Jaleado por la afición, peregrina al grito de «arre, arre», un galáctico, Ronaldo lo recorre al trote desde Sahagún (León). Javier Ruiz, palentino de Mazariegos, compró hace medio año este caballo de tiro y portentosa estampa. Ni nombre le había puesto su anterior dueño, que lo usaba para arar, como si fuese un Cambiasso cualquiera. Javier lo bautizó como Ronaldo «porque es gordito, pero corre mucho». En el Camino ha asumido la tarea que Camacho pidió a otro galáctico, Raúl, en el último Mundial: tirar del carro. «Este tipo de carruaje se llama charrete. Era de mi abuelo y lo he restaurado para hacer el Camino», detalla el palentino. Aunque de trote efectivo y raudo, este Ronaldo se asemeja al humano en su limitado espíritu de sacrificio: «Trabajamos nosotros más que el caballo», asegura el navarro, aunque residente en Miranda de Ebro, Andrés Hervías, que acompaña a Javier. Ayer, camino de Sarria, enviaron las mochilas en taxi para que el animal no sufriese al bajar a O Cebreiro. Lo cepillan cada mañana para sacarle brillo, lo asean cada noche por si los parásitos, y lo ceban con cinco kilos de pienso diarios. Y si hay que bajarse del carro para que vaya cómodo, no dudan en marchar a pie. La particular comitiva partió el pasado sábado de Sahagún y suma ya más de 250 kilómetros. Si mantiene el ritmo, diez por hora, mañana llegará a Santiago. Ni Liga, ni Copa, ni Champions League: Ronaldo ganará este año el jubileo.