Mafias extranjeras de la droga hacen la competencia a los narcos gallegos

E. V. Pita VIGO

GALICIA

La Guardia Civil desmantela la primera red foránea que desembarca cocaína en Galicia Los cuatro detenidos, franceses, ingresaron en prisión tras negarse a declarar

12 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

La policía judicial de la Guardia Civil y la Interpol sospechan que los cuatro franceses detenidos con 120 kilos de cocaína en Monteferro (Nigrán), dentro de la operación Ylang 1, pertenecen a una organización internacional de narcotraficantes radicada probablemente en el sur de Francia. Los supuestos traficantes navegaron desde la isla de Martinica, posesión francesa próxima a Venezuela. Todo apunta a que los arrestados trabajan para una red extranjera independiente y que carece de conexiones con los clanes gallegos de la droga. Sería el primer caso en que una organización extranjera de narcotráfico, sin contar con las bandas autóctonas, utiliza Galicia como cabeza de puente para distribuir la cocaína por España y el resto de Europa. Este precedente preocupa a la policía porque las mafias extranjeras podrían entrar en el negocio de la droga desde Galicia y competir en su propio territorio con los distribuidores gallegos. La jueza de Instrucción número 3 de Vigo ordenó ayer el ingreso en prisión por tráfico de droga de los cuatro detenidos, quienes se negaron a declarar. En unos días, este juzgado de guardia cederá el caso a la Audiencia Nacional. Los apresados son M.?N.?CH., parisino de 31 años, O.?L.?M.?C., vecino de Villefrance-Sur-Saone, M.?H., de Lyon, y B.?Y.?D., de Boege, los tres de 38 años. Un tripulante y el patrón del catamarán tienen antecedentes por narcotráfico. Casa alquilada La organización francesa embarrancó el catamarán Ylang 1 en la playa portuguesa de Moledo, cerca del Miño. La embarcación, varada y sin tripulación, despertó las sospechas policiales porque disponía de doble fondo, con tres huecos cilíndricos que atravesaban el casco con el fin de camuflar las 124 tabletas de cocaína, de un kilo de peso cada una. Para alcanzar la costa usaron una zódiac. Todo apunta a que un cómplice organizó la entrada en Galicia: alquiló por varias semanas un chalé en Monteferro y facilitó el vehículo para realizar el traslado del alijo.