Los delegados del Gobierno no serán un contrapoder, según el ministro

La Voz LA VOZ | REDACCIÓN

GALICIA

El nuevo delegado del Gobierno en Galicia, el coruñés Manuel Ameijeiras, tomó ayer posesión de su cargo, junto con el también gallego Constantino Méndez - que asume la misma responsabilidad en Madrid- y los otros nueve delegados nombrados en el último Consejo de Ministros. La ceremonia estuvo presidida por María Teresa Fernández de la Vega, quien transmitió a los nuevos cargos un mensaje de «diálogo, cooperación, transparencia y austeridad», y la necesidad de coordinar la labor en sus autonomías con el resto de instituciones. «Como vicepresidenta del Gobierno voy a hacer que la Administración funcione», prometió Fernández de la Vega antes de animar a los once delegados a «escuchar y abrir cauces de participación para pasar de una democracia representativa a una democracia social y participativa de la que habla el preámbulo de nuestra Constitución». Este nuevo talante que pretende imprimir el Gobierno de Rodríguez Zapatero fue abordado de forma expresa por el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, quien instó a los recién nombrados a «sustituir el espíritu de confrontación por el de cooperación». Fase superada «En los últimos tiempos hemos visto muchas veces a la figura del delegado del Gobierno utilizada como un contrapoder que debería oponerse por sistema a todas las iniciativas que pudieran emprender los gobiernos autonómicos -indicó el ministro de Administraciones Públicas-; y esa es una fase que debe quedar totalmente superada». Sevilla, que calificó de «crucial» la labor de los delegados, insistió en que «como hemos dicho muchas veces y no nos cansaremos de repetir, nuestra visión de España se basa en el reconocimiento de su pluralidad», y en ese sentido se dirigió a los presentes para pedirles, por último, que representen «esa visión, seguros de que así vamos a asegurar el objetivo básico de la cohesión entre todos los españoles».