Reportaje | Paso efímero por Balaídos | Radomir Antic se ha convertido en uno de los entrenadores más efímeros de la historia del Celta, al marcharse exactamente dos meses después de haberse hecho cargo de la plantilla del club vigués.
29 mar 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Ha tenido tiempo de dirigir diez partidos, lo que en principio parece poco margen para poder influir demasiado en un equipo que ya tenía problemas desde tiempo atrás, pero el serbio asumió el reto convencido -o eso se supone al menos- de que podía sacar la situación adelante. Sin embargo el balance es negativo, no solamente por los resultados, sino por abandona un equipo destrozado en todos los aspectos: anímica y físicamente. Varios detalles sirven para constatar que la huella dejada por Antic en el Celta en estos sesenta días ha sido muy negativa. El caramelo de la Liga de Campeones. Radomir Antic reconoció el día de su presentación en el estadio de Balaídos que el motivo que más había influido para decidirse a fichar por el Celta había sido la ronda de octavos de final de la Liga que Campeones que tenía que disputar el equipo vigués. Así lo expresó: «La eliminatoria contra el Arsenal es un estímulo que me ha animado porque es una espina que tengo clavada». Y posteriormente hizo varias veces mención a esta cita europea. Llegó a decir en una rueda de prensa con partidos de Liga de por medio, que estaba preparando al equipo con vistas a que llegase en las mejores condiciones posibles a dicha eliminatoria. Nunca pareció poner verdadero interés en la situación en la Liga ya que al principio parecía pensar que con la calidad que hay en la plantilla sería suficiente para no meterse en tantos problemas. La impresión que ha dejado es que le preocupaba la popularidad que le daría eliminar al Arsenal (sin haber hecho nada para llevar al equipo hasta ahí) y recuperar prestigio como entrenador. De hecho no tardó en decir a la prensa inglesa que le encantaría ir al fútbol británico la próxima temporada. Asumió la preparación física y llegó el reguero de lesiones musculares. Uno de los motivos que ha influido en el desánimo que ha llevado a Antic a abandonar el Celta, según sus propias palabras, es que semana tras semana se ve obligado a recomponer el equipo por las continuas lesiones que se están produciendo. Lo que nunca ha hecho, es asumir la responsabilidad de esas lesiones que han destrozado al equipo. Sin embargo, puede tener mucho que ver con la preparación física que él mismo ha asumido. Su condición para fichar fue traer a su ayudante Kunovak Resad y al aterrizar en el vestuario decidió prescindir del trabajo de Eduardo Domínguez, que en sus siete temporadas como preparador físico del club ha dado sobradas muestras de su valía. Lo curioso es que cuando llegó al Celta, a finales de enero, Antic se encontró con una plantilla en una condición bastante buena, al menos en cuanto a los lesionados, ya que habían empezado a entrar en el equipo jugadores que llevaban un largo periodo de inactividad, como Mostovoi, Edú y Velasco, con quienes Miguel Ángel Lotina no había podido contar durante varios meses. El serbio empezó a imponer unas duras sesiones físicas parecidas a una pretemporada, algo poco recomendable según los expertos teniendo en cuenta el cúmulo de partido que llevaba el equipo (nada menos que nueve partidos en el mes de enero). Los jugadores comenzaron entonces a caer como moscas uno tras otro y siempre con lesiones musculares sin que mediasen entradas de jugadores rivales: Jesuli, Giovanella, Sylvinho, Luccin son algunos de los perjudicados. Descontrol del vestuario. Radomir Antic no ha calado dentro el vestuario. Es algo que queda patente en las declaraciones off the record realizadas por muchos componentes de la plantilla céltica. No hay más que escuchar por ejemplo las declaraciones realizadas ayer por Juanfran en Radio Marca: «El único que puede sacar esto adelante porque nos conoce y tiene nuestra confianza es Moncho Carnero», dijo en referencia al segundo entrenador del equipo hasta que llegó el serbio. Fue uno de sus principales problemas en anteriores clubes. Tras destituirle a raíz del descenso del Atlético de Madrid, Jesús Gil había dicho: «La situación entre la plantilla y el técnico era insostenible». En el Oviedo también algún jugador, como Iván Ania, hizo público su rechazo hacia Antic, que había dicho que tenía una plantilla.