La UE impone más control a la flota para proteger los cetáceos

Domingos Sampedro
Domingos Sampedro CORRESPONSAL | BRUSELAS

GALICIA

CONCEPCIÓN PÉREZ

España e Italia votaron en contra de unas medidas que costarán cuatro millones al año Los volanteros gallegos deberán llevar observadores y dispositivos para alejar a los delfines

23 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Cada año, la pesca provoca la muerte accidental de unos 10.000 delfines y marsopas en aguas de Gran Sol y el golfo de Vizcaya. La flota gallega es la responsable del sacrificio de unos 350 cetáceos de este tipo. Son estimaciones realizadas por la organización ecologista Greenpeace, pero tomadas muy en serio por la Comisión Europea, que ayer logró el acuerdo de una amplia mayoría de países para acabar con los daños colaterales que causan las redes de los barcos y que tanto horrorizan a suecos y alemanes. España e Italia fueron los únicos socios que votaron en contra.? Tras varios recesos y contactos bilaterales que se prolongaron durante siete horas, los ministros de Agricultura y Pesca de la Unión alcanzaron en la madrugada de ayer un acuerdo para proteger a los pequeños cetáceos de la actividad extractiva. Se trata de aplicar un plan, elaborado por los asesores del comisario de Pesca, Franz Fischler, que contribuiría a reducir el impacto de la flota sobre los pequeños mamíferos que perecen enredados en las mallas. Este plan identifica, por orden de prioridad, unas determinadas zonas de riesgo para los cetáceos, en las que los barcos deberán cumplir una serie de requisitos técnicos. Dispositivos acústicos El plan se asienta en varios puntales. Uno de ellos consiste en instalar dispositivos acústicos en todos los volanteros de más de 12 metros de eslora que utilicen redes de enmalle de fondo. En España, habría entre 20 y 24 buques afectados, según fuentes diplomáticas, que faenan entre el suroeste de Irlanda y el canal de la Mancha. Estos barcos tendrán que instalar un dispositivo acústico o pinger en sus aparejos cada 200 metros para ahuyentar a los cetáceos. En total, para el armador se traducirá en una inversión que puede llegar a los 8.000 euros por año y que será de cumplimiento obligatorio a partir del 2006. Además, los volanteros de más de 15 metros de eslora estarán obligados a cumplir un programa de observadores, lo que obligará una decena de buques a enrolar científicos a bordo. El principal problema de este punto es su coste, ya que el precio diario por llevar un observador es de unos 500 euros, lo que elevará el coste del programa a los 4 millones de euros al año.