Unos 120 vecinos agraciados con el sorteo del gordo de Navidad asistieron a una cena convocados por el dueño del bar que repartió la suerte, Manuel Saborido
01 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El propietario del Bar Lino, Manuel Saborido Rial, que en diciembre repartió desde su pequeño y modesto local de la parroquia rianxeira de Araño ochenta millones de euros del gordo de la lotería navideña, quiso celebrar el feliz acontecimiento y convocó a los agraciados a una cena en la que no se reparó en gastos. La idea era reunir a la mayor cantidad de ganadores posible y hacerles pasar un rato agradable con una bacanal al estilo de los tiempos de los romanos. El lugar elegido fue el restaurante Chicolino, en el vecino municipio de Boiro, famoso tanto por la calidad de sus mariscos como por la cantidad disponible. El acto recibió el simpático nombre de Amigos de la Lotería y contó con la presencia de unos 120 rianxeiros, la mayoría pertenecientes a la parroquia de Araño y, más concretamente, al lugar de Buhía, una pequeña aldea de 800 habitantes a la que ya se conoce como o ferrado de ouro . Los clientes habituales del bar de Manuel Saborido, jóvenes y solteros en su mayoría, acudieron puntualmente a la cita, ataviados con sus mejores galas y dispuestos a que el acontecimiento no fuera una noche más. Pese a que también resultó agraciado en el sorteo, Saborido pidió a todos los asistentes que aflojasen un poco el bolsillo para costear los más de siete mil euros que costó el banquete. Cigalas, camarones... La suculenta cena estuvo compuesta de cigalas, bien acompañadas de camarones e incontables fuentes de nécoras. Tras las vieiras, servidas en su correspondiente concha, se sirvió el pescado: el lenguado y un rico rodaballo con una generosa guarnición de ensalada. De segundo plato, carne de ternera y de cabrito, así como unas chuletas con patatas de las que se pudo comer hasta la saciedad. De postre, un delicioso pastel de manzana con crema, tarta helada, café y un surtido de licores. La velada estuvo amenizada por el dúo Reflejos, formado por las barbanzanas Débora Silva y Sara Ramallo. Ya con los primeros sones, los jóvenes amigos de la lotería saltaron a la pista de baile, lo que animó a otros muchos asistentes a mover también el esqueleto al ritmo de la música. La fiesta se prolongó hasta altas horas de la madrugada y fue, sin duda alguna, una noche tan inolvidable e irrepetible como la de aquel 22 de diciembre que cambió el futuro de Rianxo.