El país que conduce sin límites

La Voz

GALICIA

CARSTEN REHDER

Europa a voltas | Las carreteras alemanas son las más seguras de Europa

21 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Recorrer el pequeño tramo de autopista que une las ciudades de Bonn y Colonia, en la Renania alemana, puede provocar vértigo. Y no por ese paisaje de chimeneas gigantes, que recuerda un poco al de As Pontes, sino porque lo más normal es que unos cuantos coches de tecnología teutona le pidan paso a golpe de luces y a más de 200 kilómetros por hora. Así es Alemania, un país cimentado en torno a la industria del automóvil y vertebrado por la Autobahn, la red de autopistas impulsada por Hitler en los años treinta, en la que se puede pisar el acelerador a fondo, porque en muchos de sus tramos no existen límites de velocidad. Se trata de un caso atípico en Europa, de una obsesión para los vecinos belgas y franceses, que no acaban de entender dónde guardan los alemanes el secreto de tener la red de carreteras más extensa y, a la vez, una de las cifras más bajas de accidentes de circulación. Por comparar un poco, en la carreteras gallegas fallecieron 338 personas en el 2003. En Alemania, con una población que duplica la española y con una red de vías de alta capacidad muy superior, el número de muertos se elevó a 6.600. Si a los 2,7 millones de gallegos se les aplicase la tasa de siniestralidad mortal de los 82,2 millones de alemanes, entonces en Galicia tendrían que morir 121 personas menos cada año, un reducción del 36%. Parte de este secreto alemán se debe a «las excelentes dotaciones de seguridad de los coches», sostiene la Oficina Federal de Estadísticas, y a que Alemania tiene uno de los parques de vehículos más renovados de toda la Europa comunitaria. Pero hay más. En Alemania funciona desde hace años el carné por puntos, que concede un papel más activo a los conductores. Por saltarse un semáforo en rojo, se descuentan cuatro puntos y multa. Con otros cuatro puntos y multa se penaliza el conducir a 70 por hora en zona urbana. Y cuando se llega a los 18 puntos, el conductor pierde el carné durante un año o toda su vida, si es reincidente. Sin fitipaldis Una de las cosas más curiosas del modelo alemán, es que los jóvenes no pueden permitirse el lujo de emular a Fitipaldi. A los 18 años obtienen el carné, pero sólo de forma provisional, pues durante dos años se le retirará a la mínima infracción. También se le restarán puntos a los ciclistas que circulen sin luz, sin reflectores o haciendo el mono. Para los conductores ebrios, las cosas pintan más feas. Si se rebasa la tasa de 0,5 miligramos de alcohol por litro de sangre, son multa y cuatro puntos. Si se supera el umbral en más de doble, se retira el carné durante un año y el conductor está obligado a pagarse una terapia en el Medizinische-Psychologische Untersuchung (Control Médico-Psicológico), organismo al también hay que someterse en caso de utilizar el coche para cometer un delito. Es más, en Alemania también se sanciona y se le retira el carné al acompañante del conductor ebrio, por muy sobrio que esté, pues la ley estipula que su obligación es impedir que el otro tome el volante y si el borracho persiste, los acompañantes están obligados a apearse.