Los gallegos se afrancesan

La Voz

GALICIA

El empobrecimiento relativo que sufren las regiones galas, salvo Córcega, hace que Galicia se aproxime?cada vez más a Francia en términos de prosperidad

14 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?Cuando se rinde la Picardía, cae París», dicen los franceses. Es algo que vino ocurriendo desde las batallitas de Juana de Arco hasta la invasión de los nazis. Pero sólo es un dicho utilizado en conversaciones belicistas, y no en las económicas, porque si así fuera, en la capital gala harían falta algo más que trincheras para pararle los pies al declive. Picardía es una región de 1,9 millones de habitantes, situada al norte de Francia y limítrofe con las comarcas que elaboran el exquisito champán. Aquí, al agro lo llaman industria agroalimentaria, pues cuenta con casi 18.000 explotaciones y 2.000 fábricas, que generan 1.500 millones de euros sólo en exportaciones. También tiene una potente producción química y de perfumes. Por si fuera poco, las tierras escenario de batallas como la de San Quintín están cruzadas por ferrovías de la alta velocidad, tienen salida al mar y tres aeropuertos. Y, sobre todo, están tumbadas a los pies del Charles de Gaulle, el aeródromo mejor conectado del país, lo que explica que el Consejo Regional -el equivalente a la Xunta- diga con orgullo que están a 45 minutos de Bruselas, a 25 de París, a 60 de Londres o a una hora y cuarto de Francfort. Pese a esas fortalezas, que dirían los planificadores, Picardía se empobrece a marchas forzadas. Su renta por habitante es de 19.031 euros (4.500 menos que la media francesa) y cayó en más de cinco puntos porcentuales respecto a la media de la UE en los últimos seis años. Bruselas sostiene que, actualmente, su grado de prosperidad es inferior al de comunidades como Aragón o La Rioja, y por supuesto Navarra o Cataluña. Si Galicia y la Picardía revalidaran en la próxima década el balance económico que tuvieron en el período 1990-2000, los gallegos sufrirían un proceso de afrancesamiento, pues ambas regiones acabarían siendo igual de ricas, y un vecino de Santiago tendría la misma capacidad de compra que uno de Amiens. Y Picardía no es un caso aislado. Todas las regiones galas, salvo la bravucona Córcega, especializada en turismo lucrativo, pierden posiciones. Es el caso de la irreductible Bretaña de Asterix, que también parece haber caído en el agujero negro. Su renta decreció en más de un punto entre 1995 y el 2000, cuando equivalía al 86% de la media de la UE. Y en estos datos no se contabilizaban del todo los efectos del Erika , ni la actual crisis de precios del porcino, pues no hay que olvidar que marcas como Cochon de Bretagne -que agrupa a 1.500 productores- son los auténticos motores de la economía regional. Por citar otros ejemplos, la renta per cápita también cayó tres puntos y medio en la Baja Normandía, seis puntos en Lorena, otros tantos en Alsacia y dos en Borgoña, Languedoc, Aquitania y en la región parisina de Île de France. Así, no es de extrañar que el presidente francés, Jacques Chirac, sea menos amistoso que antes con los fondos estructurales que van a parar a Galicia o a Creta. Al contrario de lo que ocurre con las ayudas agrarias, pasan de largo por Francia. Por eso, el objetivo de París en la próxima negociación de las finanzas comunitarias será reforzar los fondos para regiones Objetivo 2, las que sin ser ricas tampoco son pobres. Ahí encajan las francesas.