Una ley seca muy tolerante

Jose Manuel Jamardo Castro
J. M. Jamardo RIBEIRA

GALICIA

ÓSCAR CORRAL

Control de los horarios de cierre A pesar de las intenciones de los alcaldes para conseguir que los establecimientos hosteleros de Barbanza cierren a su hora, sólo Ribeira adoptó las medidas necesarias

01 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

«¡La noche es para divertirse!», exclamaba un joven a la puerta de un pub ribeirense poco antes de las cuatro de la madrugada del domingo. Pero un cuarto de hora después, la presencia de una patrulla de la Policía Local en la zona de Bandaorrío hizo cambiar el semblante del adolescente que, pitillo en mano, veía cómo su noche de juerga estaba a punto de expirar. El Concello de Ribeira se tomó en serio el acuerdo adoptado por los alcaldes de la comarca para hacer cumplir los horarios de la movida. Quizás fue el único que puso empeño en que los establecimientos hosteleros bajen la verja a su hora. Los alcaldes de Rianxo, Boiro, A Pobra, Ribeira, O Son, Noia, Lousame y Outes han mantenido varios encuentros para controlar la movida y conseguir que todos cierren a la misma hora y evitar así los desplazamientos de los jóvenes. Pero de las buenas palabras e intenciones a los hechos hay un abismo. En la noche del sábado, en el único lugar donde se podría apreciar que había intención de que se cumpliese el horario, era Ribeira. La ciudad estaba literalmente tomada por las fuerzas del orden. Diez agentes de la Policía Local y dos coches patrulla se encargaron de que la zona de pubs estuviese despejada poco después de las cuatro de la mañana. Todos los establecimientos públicos estaban cerrados a la hora establecida. Pero la masiva presencia policial en las calles también está acabando con los actos vandálicos en la ciudad. Ribeira se está tomando en serio la movida. Divertirse después de las cuatro, no es fácil.