Un decreto obligará a los menores de edad a obtener el consentimiento por escrito de sus padres para perforarse o decorarse la piel con adornos
15 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Imitar a Pamela Anderson, David Beckham, Eminem o Silke cambiará a partir de ahora en Galicia. Tatuajes y piercings tendrán en breve una nueva normativa que trata de garantizar la salubridad de las instalaciones y de los profesionales que llevan a cabo estos personales adornos. El Consello da Xunta aprobó ayer un decreto para regular estas actividades, que se aplicará a todos los establecimientos no sanitarios en los que, de modo permanente o esporádico, se practiquen tatuajes, micropigmentaciones, piercings o cualquier tipo de decoloración corporal que implique una perforación de la piel. Desinfección En primer lugar, todos los locales tendrán que notificarlo a la Consellería de Sanidade, y tendrán que desinfectar periódicamente todas las superficies. Además, los utensilios con los que se hacen las perforaciones tendrán que ser de un solo uso y estar envasados y sellados. Los profesionales que se dediquen a estas actividades se vacunarán contra la hepatitis B y el tétanos, y usarán guantes quirúrgicos para manipular las agujas. El decreto entra también en el campo de la formación. Y es que se exigirá un título de ciclo superior de estética, o cualquier diplomatura y licenciatura del área de ciencias de la salud. Los que no quieran optar por estos estudios podrán conseguir un título con un curso de formación continuada de al menos 25 horas. Será difícil que las madres sorprendan a sus hijos con un tatuaje escondido o un piercing infectado. Al acudir a un establecimiento, los menores de edad tendrán que llevar el consentimiento por escrito de sus padres. Separación Otra de las medidas es que, si se trata de un negocio en que convive en el mismo espacio con una vivienda o un comercio, la separación entre ellos deberá ser física y funcional. El objetivo es claro. Aunque en Galicia no ha habido casos de transmisión del sida por esta vía, la Xunta prefiere prevenir el contagio de esta enfermedad, y de los distintos tipos de hepatitis. Queda en manos de los usuarios si merece la pena tatuarse por amor o perforarse el cuerpo por estética.