Los planes de recuperación para la merluza y la cigala de aguas ibéricas no son los únicos presentados ayer por la Comisión Europea. Aunque Bruselas parece haber renunciado a aplicar una iniciativa similar para el rape, sí mantiene vigente el plan para reconstituir el stock de lenguado en aguas del canal de la Mancha y del golfo de Vizcaya, a la vez que anuncia medidas similares para el bacalao y la solla del mar Céltico, para el merlán de aguas irlandesas y para la solla del mar del Norte. Respecto al plan de la cigala para los caladeros que rodean la península Ibérica, el departamento que dirige el comisario Fischler está dispuesto, como ya había anunciado, a crear cinco zonas de veda -Cantabria, Asturias, Rías Baixas gallegas, sur de Lisboa y golfo de Cádiz- en las que se prohibiría la pesca de arrastre de fondo y la actividad de los naseiros. Ernesto Penas, el representante de la Comisión que ayer explicó los planes a los periodistas, dejó ayer claro que el Ejecutivo comunitario está abierto al diálogo con el sector para definir estos planes, pero siempre y cuando se acepte una reducción del esfuerzo pesquero. Fórmulas abiertas Ahora bien, de qué forma se aplicará esta reducción del esfuerzo es una cuestión abierta, pues en algunos casos puede ser mediante una parada temporal de la flota y en otros reduciendo los días de mar, los kilovatios por día o aplicando vedas.