Muerte perra en Mazaricos

J. M. Sande CORRESPONSAL | MAZARICOS

GALICIA

SANDE

Desde que empezó la campaña de caza en el municipio, una treintena de animales perecieron tras ingerir comida impregnada con veneno

30 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Una treintena de perros de caza han muerto en Mazaricos después de ingerir cebos envenenados. Esta particular venganza comenzó desde la apertura de la veda. Por si no bastase con los canes, también numerosos vehículos han sufrido las iras de los aficionados descontentos por las condiciones de caza en la zona. Ruedas pinchadas con clavos y otros objetos punzantes colocados de forma intencionada han sido la plasmación del descontento. Aunque pueda parecer una barbaridad, las anteriores no son las únicas circunstancias del enfrentamiento existente entre dos sociedades cinegéticas de Mazaricos. Hace algo más de un año se enfrentaron en el monte dos cuadrillas, hubo puñetazos e incluso disparos. El asunto está aún en trámites judiciales. La crispación entre las partes está alcanzando cotas insospechadas, y las consecuencias pueden ser trágicas si no se pone freno al despropósito. Si graves son los daños materiales e incalificable el envenenamiento de los canes, en la zona se teme lo peor, pues unos y otros implicados afirman cosas como: «Se me entero de quen me envenenou o can, ou me fan a fronte, eu non respondo de min». De esta forma, un deporte, una distracción o un pasatiempo en un medio natural hermoso, como son los montes mazaricanos, puede convertirse en un serio peligro si la cordura y, una somera vigilancia para hacer cumplir las normas y penar al infractor, no median en una disputa, al parecer insuperable. El conflicto surgió cuando los cazadores de las parroquias de Arcos y Colúns se segregaron de la agrupación cinegética El Halcón, de ámbito municipal, y formaron la sociedad Monte Ruña. Medio Ambiente autorizó la nueva entidad, le otorgó unos montes, pero no todos los que pretendían. A la vez, El Halcón dio de baja a los promotores de la escisión. Ambas partes consideran lícitas sus pretensiones e, incluso, han llegado a plantearlas judicialmente. Si en algo coinciden es en culpar a la Administración de sus problemas, pues entienden que la Consellería de Medio Ambiente puede y debe solucionar definitivamente un conflicto surgido hace ya tres años. Las disputas entre ambas sociedades motivaron que los montes adjudicados a la entidad Monte Ruña estén vedados, que El Halcón carezca de un Tecor autorizado, aunque este año pagaron la matrícula del coto, lo que les permite la práctica de la caza. De momento, quien paga las consecuencias del litigio son los canes. Hay cazadores que perdieron todos sus animales. En todos los casos se cree, y alguno lo confirmó por análisis veterinarios, que los perros mueren después de ingerir comida impregnada con algún mortífero veneno.