El mundo a los cuatro vientos El príncipe Carlos entregó ayer la orden del Imperio Británico al líder de los Rolling Stones, que acudió acompañado de su anciano padre y de dos de sus hijas
12 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Durante décadas fue considerado como el exponente del anti sistema, acusado de posesión y consumo de drogas, modelo a imitar por el buen rebelde y autor de un álbum llamado Petición de su Majestad Satánica . Pero como le ocurriera a Miguel de Unamuno, parece que Mick Jagger, cantante de los Rolling Stones, ha pensado que ser rebelde con veinte, treinta, cuarenta y hasta cincuenta años es de tontos, pero es más de tontos serlo con sesenta años. Por lo que ayer se colocó su corbata de cuero, se arrodilló ante la cabeza del establishment británico -en concreto ante Carlos de Inglaterra, ya que la Reina está en el hospital por una operación de rodilla-, y fue investido Caballero del Imperio británico. Ayer moría morritos Jagger , larga vida a Sir Mick Jagger. La investidura de Jagger fue por requerimiento expreso del primer ministro británico Tony Blair, y viene a retribuir toda una vida dedicada a la música, y por ser uno de los principales embajadores del pop británico fuera de sus fronteras. Dicen que Blair es un fan de Jagger desde que en la universidad el premier pretendía emular las contorsiones y los gestos de Jagger con su banda de rock. Jamás lo logró, quizás por eso se casó con Cherie. A su llegada a Buckingham Palace en compañía de su padre Joe, de 92 años, y de sus hijas Elizabeth, de 32, y Karis, de 19, Jagger dijo que lo que hay que hacer en estas situaciones es saber llevar con ligereza este tipo de honores, en otras palabras: «Es agradable recibir honores siempre y cuando no te lo tomes con seriedad». Quizás por este motivo Jagger fue en contra de la norma y en vez de vestirse de hortera (David Beckham) con levita y chistera, se colocó su traje más formal, en fin, su único traje, una chupa de cuerpo negro y una bufanda roja. Su hermano Christopher también andaba por las inmediaciones de Buckingham Palace y cuando Jagger reapareció ya investido y con los hombros doloridos por el espadazo arreado por Carlos, le preguntó: «¿Te tendré que llamar a partir de ahora sir?», a lo que Mick respondió «sólo de vez en cuando». Pero este nombramiento no ha llegado exento de polémica. Keith Richards, la otra pieza fundamental del engranaje arcaico pero engrasado de los Rolling Stones, criticaba públicamente y de una manera descarnada la aceptación de este honor por parte de Jagger. A pesar de décadas de compartirlo todo, absolutamente todo, con morritos, la idea de tener a un Sir a su lado saltando como un poseído, descamisado y cantando cosas como Satisfaction no le hace ni puñetera gracia: «Es un honor despreciable, ridículo, y desde luego yo no voy a salir a un escenario con alguien que lleva en la cabeza una corona y una capa, los Stones son otra cosa», indicó Richards cuando se enteró del nombramiento de su socio. Jagger, que no tiene precisamente pelos en su magnífica lengua, respondió que «es como cuando te dan un helado, en cuanto te lo dan todos quieren otro; no es nada nuevo, y lo que le pasa a Richards es que hace de un grano una montaña, seguro que a él también le gustaría ser honrado». ¿Seguro sir Mick? Recordemos lo que decía el autor de Brown sugar en 1967, «no quiero formar parte del sistema, pero desafortunadamente no puedes evitar crear tu propio sistema, y esto es lo que estamos haciendo». Y para curarse en salud, el pasado lunes Jagger decía, «no creo que ahora exista el sistema que existía hace años».