El presidente extremeño amenaza con no acudir al Comité Federal del PSOE convocado para mañana Zapatero confía en la negociación, que llevará José Montilla, primer secretario del PSC
19 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Juan Carlos Rodríguez Ibarra aseguró ayer que está «aburrido de la política madrileña y de la política catalana», anunció que «seguramente» no asistirá al Comité Federal del PSOE que se reúne mañana, dijo que está «hasta el gorro de los políticos catalanes» y añadió que le importa «un pepino lo que pacten Maragall, Carod, Mas y los que sean». Las explosivas declaraciones del presidente de Extremadura agravaron la crisis interna de los socialistas tras la inesperada derrota de Pasqual Maragall en las elecciones catalanas del pasado domingo. Estúpido metido a político Ibarra dijo estar harto de de recibir críticas por defender la unidad de España y sentirse utilizado por Aznar. «Que defienda la unidad de España quien quiera, que yo voy a defender a los tabaqueros extremeños, que es lo único que me preocupa en este momento», afirmó un enfadado Rodríguez Ibarra. «Yo creía que Aznar estaba preocupado por España y la respuesta de Aznar fue darle una bofetada a Zapatero a mi costa. Yo soy un estúpido metido a político, porque yo pensaba que ayudaba a Aznar y a mi país, pero he visto que a este señor no le preocupa la unidad de España, sino darle leña a Zapatero», añadió dolido. Ibarra cargó contra el líder de Esquerra Republicana, Josep Lluis Carod Rovira, al que acusó de creerse el «rey del mambo» con el 16% de los votos cuando él tiene el 53%. José Luis Rodríguez Zapatero, por su parte, aseguró sobre lo manifestado por el presidente extremeño que «conociéndole, es bastante comprensible su gran enfado», porque «arranca de la utilización inaceptable de unas declaraciones suyas por Aznar». El pasado 13 de noviembre Rodríguez Ibarra afirmó que «en estos momentos graves que vive España por la amenaza del plan Ibarretxe, ningún político con responsabilidad debe abandonar el barco por una promesa». Fuentes socialistas aseguran que existe una gran preocupación en la dirección socialista por el auge de los nacionalismos radicales en Cataluña y en País Vasco. Los posibles pactos del PSC están en el origen de las discrepancias que han aflorado a la superficie en el seno del PSOE. Mientras Ibarra y Bono son partidarios de una gran coalición con CiU, dirigentes como Manuel Chaves lo consideran un «fraude a los electores». Zapatero mostró ayer «toda la confianza» en la negociación que dirigirá el primer secretario general del PSC, José Montilla, y evitó citar en ningún momento a Maragall. El líder socialista ha avalado la negociación con Esquerra para evitar una crisis incontrolada en los socialistas catalanes. Por su lado, el alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, reconocía ayer que el PSOE atraviesa «una etapa muy difícil» y apostó por un liderazgo «más acusado» y nuevas ideas.