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El mundo a los cuatro vientos El Gobierno francés recurrirá judicialmente contra todas las canciones raperas que tengan contendio antisemita, racista o que no respeten las reglas de la República
06 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.En una de sus canciones, que para mayor escarnio lleva por título La France, dicen que «el único medio de hacerse entender es quemando coches». Evidentemente, un derroche poético de tal calibre no nos conduce hacia Jacques Brel, ni hacia Charles Aznavour, ni siquiera hacia los irreverentes chicos de Zebda. Los autores de la polémica estrofa son los cuatro componentes de Sniper, una banda rapera francesa que, entre otras muchas cosas, invita en sus canciones a «exterminar ministros y fachas». Quizás esto último es lo que acabó por enfadar al ministro galo del Interior, Nicolas Sarkozy, que anunció su intención de interponer una demanda judicial contra el grupo Sniper por entender que sus canciones son «triplemente escandalosas: antisemitas, racistas e injuriosas». Es más, Sarkozy advirtió de que el Gobierno hará lo propio contra los autores de cualquier otra canción o texto similar. «Los que no respetan las reglas de la República -proclamó el ministro ante la Asamblea Nacional- deberán rendir cuentas ante la Justicia de nuestro país». Como Schwarzenegger Los franceses han tenido ya ocasión de averiguar cómo se las gasta el que es su ministro más popular, a la vez número dos del Gobierno, y conocido también por el apodo de Sarko, que recuerda al protagonista de alguna película movidita de Hollywood. Porque Sarkozy es, ante todo, un político de acción, incluso un tanto populista, que ha sabido acercarse a la ciudadanía con sus iniciativas enérgicas y efectistas para «limpiar las calles de delincuentes», combatir la inmigración clandestina y la violencia terrorista.? A nivel europeo, Sarkozy es quizás lo que más se parece al nuevo gobernador de California, Arnold Schwarzenegger. El propio Sarko admitió una cierta admiración por el actor de origen austríaco. Incluso recordó: «También nos burlamos mucho de Ronald Reagan y al final resultó ser un presidente que no puso en vergüenza a los Estados Unidos, sino todo lo contrario». Nada más conocerse la advertencia de Sarkozy contra el grupo Sniper, pronunciada el pasado miércoles, en varios foros de Internet empezaron a circular los mensajes de apoyo a la banda rapera que, al menos en Francia, no es ninguna desconocida. Aunque quizás no sea capaz de rivalizar con el ministro en popularidad, el último disco de Sniper, titulado Grabado en la roca, ha vendido ya 267.000 copias. Conflicto palestino Este álbum gira casi en su totalidad en torno al conflicto palestino, hasta el punto de que la banda evoca los atentados suicidas con frases como ésta: «¿Qué harías si hubiesen matado a tu padre y destruido todo lo tuyo?». O con esta otra: «Palestinos en las calles, israelíes en el autobús, el mal por el mal, vengar a los tuyos». Pero los excesos de Sniper también ha provocado que el grupo se granjease grandes enemistades. Para empezar, la del poderoso lobby judío de París, y la de muchos otros sectores de la sociedad. Sin ir más lejos, la banda no podrá tocar hoy en la discoteca Planète d'Ecrouves, como estaba previsto, pues la organización decidió sustituir el cartel de Sniper por el más apacible de Doc Gynéco. Lo que está claro es que a partir de ahora la policía francesa va a tener que escuchar más rap y hip-hop, aunque sólo sea para analizar las canciones contra las que interponer la correspondiente demanda. Y hasta es posible que los gendarmes y Sarkozy se erizasen en la España de los ochenta al escuchar a grupos como La polla récords o a Siniestro total cantando aquello de Mata hippies en las Cíes.