HABÍA QUEDADO claro que los gallegos padecerán el año próximo un nuevo impuesto sobre la gasolina porque están sometidos a los caprichos de un gobierno de derechas afanado en desmontar el estado del bienestar. Había quedado claro gracias a la convicción con que la izquierda gallega se opuso a la medida. Pero ya nada está claro desde que se descubrió que ahí al lado, en Asturias, la coalición de gobierno del PSOE y de IU aplicará idéntica tasa a sus paisanos desde el próximo 1 de enero. Claro que los que allí se oponen son los mismos que aquí crearon el impuesto, los del PP. ¿Qué está pasando? ¿Hay una conspiración para expandir la esquizofrenia entre los ciudadanos o realmente la clase política del momento está tan carente de recursos como para emponzoñarse una y otra vez en la demagogia simplona?