Cuatro testigos vieron al portero de Emporio atacar al joven apuñalado

E. V. Pita VIGO

GALICIA

21 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?l menos cuatro testigos identificaron ayer al portero Luis Alfonso Casal Milego como la persona que se abalanzó contra José Antonio Alvarado y lo apuñaló en el corazón tras una reyerta a la salida de la discoteca Emporio de Vigo a las cinco de la madrugada del Viernes Santo del 2001. El juicio se celebra en Vigo, en la Quinta Sección de la Audiencia. Los jóvenes abandonaban el lugar porque el acusado, Luis Alfonso, había prohibido la entrada en la discoteca a Alvarado porque calzaba zapatillas deportivas. Hubo un cruce de insultos entre el imputado y la víctima y varios testigos dicen haber sido golpeados por tres porteros. Además, acusaron al jefe y boxeador Roberto Domínguez de intimidar con una navaja a los amigos de la víctima para que no lo auxiliasen e incluso llegó a «pinchar» a un joven, según los testigos. Cuando el grupo abandonaba el lugar en sus coches tras la pelea, Casal corrió hacia Alvarado, supuestamente lo apuñaló y regresó a la discoteca. Acusaciones cruzadas Un testigo vio a Luis con una navaja en la mano y reconoció su cara. Y un taxista presenció a un hombre que corría con un arma blanca en alto y oyó: «¡Luis, no lo hagas!». Los dos más próximos a la víctima aseguraron al jurado que el agresor -del que no distinguieron el rostro- se abalanzó sobre Alvarado, quien acto seguido se subió la camiseta y empezó a sangrar «a chorros». Esta versión contradice la del imputado, quien acusó a su jefe Roberto Domínguez de «pinchar» a varios jóvenes. La novia de Luis Alfonso y su compañero de piso aseguran que vieron al púgil con las manos manchadas de sangre y que huyó con el acusado a Madrid tras el crimen. Así lo corroboró un ex portero del Celta, quien sostiene que al día siguiente habló con Roberto en Madrid. Éste, al que sólo se le imputa la responsabilidad civil, niega tal viaje, y su abogado insiste en que a la misma hora él declaraba en la comisaría de Vigo. La hermana de la víctima dijo que «sería de idiotas culpar a Roberto» y calificó de «vía de escape» la estrategia de Casal.