El sistema de arrastre no soportó la tensión y hubo que vaciar el agua de la rampa receptora La grieta pudo producirse al rozar el plástico con la superficie seca de la cubierta del barco.
17 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?n fallo en el sistema de arrastre de la bolsa lanzadera cargada con cien toneladas de fuel del Prestige fue la causa indirecta de la rotura del contenedor cuando estaba siendo introducido en el buque de transporte Dock Barge Enterprise , según confirmaron ayer los técnicos de Repsol-YPF. El cable que debía guiar el recipiente a la rampa semisumergida sufrió una tensión superior a la prevista y estuvo a punto de romperse. La decisión del equipo que desarrolla el proyecto fue vaciar la piscina del Enterprise para evitar los efectos de las olas y la corriente sobre el dispositivo de remolque. El alivio por el remedio de urgencia fue muy fugaz, pues los técnicos pronto comprobaron que existía una rotura en la bolsa lanzadera. Inmediatamente se procedió a cerrar las compuertas de la plataforma para evitar la contaminación. Según Ramiro Páez, director de operaciones marinas de Repsol, este dispositivo de cierre «es hermético y se evitó el vertido de la carga». Para mayor seguridad, se inclinó la rampa hacia proa para concentrar el hidrocarburo en esa parte del buque y neutralizar cualquier posibilidad de derrame. Posteriormente, se vació el contenido de la bolsa para tenerlo bajo control. El propio Páez admitió que se desconoce la causa directa que provocó la brecha en el saco plástico, aunque todo indica que fue el rozamiento con la superficie seca del buque una vez vaciada la piscina al detectarse la rotura del cable de arrastre. Descarga en Fene El Dock Barge Enterprise puso rumbo ayer hacia los astilleros de Izar Fene, donde estaba prevista su llegada a las 10 horas de hoy. Allí se tratará de bombear las cien toneladas de fuel -finalmente no se llenó la bolsa hasta el tope de 250 toneladas- para después trasladarlo en camiones cisterna a la refinería de Repsol en A Coruña. De acuerdo con Ramón Hernán, director técnico de la compañía petrolera, la operación de trasvase del hidrocarburo «no presenta ninguna dificultad». «No estoy preocupado por el incidente», aseguró ayer en rueda de prensa el vicepresidente ejecutivo de Repsol, Miguel Ángel Remón, quien intentó en todo momento relativizar el accidente. Los técnicos destacaron que la posibilidad de que la bolsa se rompiera estaba prevista y existía un plan de contingencias para neutralizar el riesgo de contaminación. Dos remolcadores estaban preparados para recoger el posible derrame y el cierre de las compuertas también estaba contemplado en el plan alternativo. No obstante, la compañía admite que, a raíz del incidente, «se analizará la mejor fórmula para transportar el fuel; el sistema definitivo formará parte de la solución que se propondrá al Gobierno», aseguran.