Schwarzenegger admite que se ha «portado mal» con algunas mujeres después de que un diario publicara varios testimonios de acosos sexuales del aspirante a gobernador
02 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Primario, desconsiderado, abusón, en dos palabras, un guarro. Así es el Arnold Schwarzenegger descrito con detalle por diversas mujeres en la edición de ayer del diario Los Angeles Times . El reportaje de tres páginas, centrado en los abusos sexuales perpetrados por Terminator , cayó como un jarro de agua fría sobre sus aspiraciones políticas ya que apenas faltan cuatro días para que se celebren las elecciones a gobernador de California y los testimonios de estas mujeres podrían cambiar el curso de las encuestas, que hasta ahora le daban la victoria. El impacto del reportaje obligó ayer al actor, reconvertido a candidato republicano, a reconocer públicamente que se ha «portado mal» con algunas mujeres. «Sí, es cierto que he estado en rodajes cargados de energía y que he hecho cosas que no estaban bien. En aquel momento pensé que eran juguetonas pero ahora reconozco que he ofendido a la gente». Las disculpas del aspirante a gobernador se escucharon poco después de que su portavoz, Sean Walsh, asegurara que el artículo periodístico tenía «un fin puramente político. Los demócratas están intentando dañar nuestra campaña». En total son seis las mujeres que recuerdan haber sido tocadas por el actor y que se cruzaron con él en algún momento durante las pasadas tres décadas en estudios de cine, gimnasios o por la calle. Ninguna de ellas mantuvo una relación íntima con él pero todas se quejan de haber sido agredidas sexualmente sin su permiso. Además de sus testimonios, en el artículo también hablan otras mujeres que sufrieron humillaciones verbales por parte del actor o se sintieron acosadas. Al parecer, la debilidad de Terminator son los pechos femeninos. Entre los testimonios destaca el de la periodista británica Anna Richardson, quien afirma que tras una entrevista el actor le dijo: «Ahora quiero comprobar si tus pechos son de verdad» y con el más absoluto descaro le metió la mano bajo la camiseta. Según responsables de Columbia Pictures presentes durante el incidente, fue la periodista la que se insinuó. En otra ocasión, una camarera, tras rechazar varias veces sus propuestas sexuales, fue toqueteada por Arnold en medio de la calle. En un gimnasio Los incidentes descritos pueblan toda su biografía, remontándose hasta 1975 cuando, en un gimnasio de Los Ángeles, Elaine Stockton, que estaba sentada observando a su marido hacer ejercicio, vio acercarse a Schwarzenegger, alargar su mano, tocarle un pecho y seguir caminando sin inmutarse. «Fue un shock. Cuando por fin me di cuenta de lo que había ocurrido se lo conté a mi marido, dueño del gimnasio». Su esposo le dijo que no podía hacer nada porque temía caer en el ostracismo y que los culturistas ya no fueran a su local. Y es que el miedo es lo que ha evitado que las mujeres entrevistadas denunciaran el comportamiento de Arnold. Sobre todo en la industria del cine. Los testimonios de varias jóvenes que trabajaron en rodajes con el candidato a gobernador son claros. «Es vergonzoso y degradante que te ocurra algo así mientras estás trabajando. Pero el ambiente de un rodaje es muy borreguil y hay una ley no escrita que dice que lo que ocurre en el set queda en el set. Además la actitud general era: '¿No te emociona que Arnold te preste atención?», recuerda una joven que reconoce que le gustaría hacerle saber a todo el mundo que lo que el actor hizo fue agarrarla, sentarla sobre sus rodillas y susurrarle al oído: '¿Nunca te han metido la lengua en el ano?».