El parricida de Nigrán busca trabajo para poder salir del psiquiátrico

La Voz E. V. P. | VIGO

GALICIA

Los médicos constatan que el condenado por matar a su madre en el 2001 está recuperado Fue condenado a un máximo de quince años de internamiento por sufrir una esquizofrenia.

03 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Los representantes legales de I.A.E., condenado por matar a su madre en Nigrán en el año 2001, han contactado con la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo, para estudiar la posible puesta en libertad del reo. Éste está internado en un establecimiento psiquiátrico penitenciario fuera de Galicia, especializado en la vigilancia de condenados con enfermedades mentales. Los médicos le diagnosticaron un brote de esquizofrenia paranoide, trastorno del que, al parecer, se ha recuperado completamente en los dos años de reclusión que transcurrieron tras el crimen. Nueve meses después de los hechos, los doctores del hospital psiquiátrico de A Lama ya habían comunicado al tribunal que la salud mental del interno había mejorado sustancialmente tras seguir un tratamiento en prisión. La recuperación del hombre se ha confirmado en los dos últimos años y, actualmente, I.A.E. está a un paso de salir a la calle. Actualmente, busca un empleo, condición necesaria para que pueda abandonar el establecimiento psiquiátrico penitenciario. Según fuentes judiciales, su inserción en la sociedad sólo depende de que obtenga una oferta de trabajo. Pero, al parecer, hasta ahora no ha conseguido ningún empleo. El parricida tenía experiencia laboral como administrativo en una agencia de seguros de Nigrán, donde sus compañeros lo consideraron siempre una persona «corriente y extravertida». Sentencia El tribunal vigués condenó al acusado a un máximo de quince años de internamiento. Dicha sentencia presupone que no tiene objeto mantenerlo en internamiento si los médicos constatan que éste recupera su salud mental. La sentencia fue publicada después de que el abogado del hombre, el ahora alcalde de Vigo, Ventura Pérez Mariño, llegase a un acuerdo por conformidad sobre la condena. El acusado aceptó la pena y evitó el juicio. El informe fiscal confirmaba que el imputado sufría delirios y alucinaciones. Sus propios familiares indicaron que el parricida se había comportado de modo extraño durante las semanas anteriores a la tragedia. Al parecer, varias personas de su entorno confirmaron que el imputado se reía solo delante de la televisión. El parricida se entregó a la policía local bajo un shock. Los forenses que le estudiaron entonces confirmaron que había sufrido un brote de esquizofrenia paranoide que alteró su personalidad, lo que le impedía discernir la realidad y controlar sus actos.