El Apóstol mantiene el tipo

David Gippini SANTIAGO

GALICIA

Reportaje | El momento actual del Camino de Santiago Santiago recibe más peregrinos que nunca y el Xacobeo ha multiplicado la repercusión internacional del Camino, pero este éxito tiene otra cara marcada por la masificación y la banalización

26 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Hace ya muchos siglos que el Camino de Santiago se convirtió en uno de los ejes vertebradores de Europa, pero el paso del tiempo no ha mermado su atractivo. Es más, el Apóstol Santiago y la ciudad a la que dio su nombre parecen tener más gancho que nunca, a juzgar por el número de visitantes que siguen llegando cada año. En los seis primeros meses del 2003, más de 20.000 peregrinos se hicieron con la Compostela , el diploma que acredita a quien realiza un tramo del Camino. El año pasado por estas fechas se habían emitido 2.000 menos y la cifra no deja de crecer en cada ejercicio desde hace más de un decenio. Datos que invitan al optimismo, pero que deben ser matizados. Desde 1993, el Camino vive una nueva etapa caracterizada por el esfuerzo promocional desplegado por la Xunta, el Gobierno central y el Ayuntamiento de Santiago. Con gran éxito, sin duda, porque en estos años el número de peregrinos se ha multiplicado por 20, por no hablar de la repercusión sin precedentes de los dos últimos años santos (1993 y 1999), que atrajeron a Santiago a cerca de 200.000 caminantes. Grandes cifras que asustan a algunos, que piensan que la Ruta puede llegar a morir de éxito. Entre los más precavidos se encuentra Antón Pombo, presidente de la Asociación Gallega de Amigos del Camino, quien se muestra preocupado por la masificación del Camino Francés: «No se puede convertir la peregrinación en algo elitista, pero parece claro que necesita una preparación previa que no todo el mundo tiene; se están perdiendo algunos valores esenciales del Camino, como la hospitalidad o la solidaridad, y los peregrinos se están convirtiendo en simples turistas de mochila y bocadillo». La versión contraria la sostiene Manuel Díaz, catedrático emérito de la Universidade de Santiago y uno de los mayores expertos gallegos en el tema. En su opinión, la Ruta Jacobea pasa por un buen momento y goza de buena salud, a pesar de la masificación: «Siempre hay filtros y rutas alternativas, no sólo existe el Camino Francés, y al que de verdad quiere peregrinar no le importa saltar una etapa o variar el recorrido». Lo que sí tiene claro es que el Camino ha cambiado su significado: «Antes la peregrinación incluía también la vuelta porque había que hacerla a pie; hoy el regreso se hace en avión, aunque sigue habiendo un componente espiritual, porque la gente busca más que nunca el contacto con la naturaleza y consigo mismo». Luces y sombras que acompañan al Camino en su momento de mayor repercusión internacional. «¿Cuánto va a durar esto? Sabe Dios -dice Manuel Díaz-, lo único seguro es que el Camino transforma para siempre a quien lo hace».