La pesadilla de los narcos

Susana Luaña Louzao
Susana Luaña VILAGARCÍA

GALICIA

Desde un humilde juzgado de Vilagarcía dirigió una decena de operaciones que se saldaron con veinte toneladas de cocaína incautadas y cien detenidos

12 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

En 1999 llegó a Vilagarcía un treintañero licenciado en Derecho para hacerse cargo del juzgado número uno de la localidad. Por aquel entonces sucedía una extraña paradoja en la vida judicial de la comarca. Pese a ser cuna y refugio de los más conocidos narcotraficantes, los expedientes pasaban de puntillas por los despachos y volaban raudos rumbo a la Audiencia de Pontevedra. El miedo es libre. Hasta que llegó David y plantó cara a Goliat. De momento, el joven juez les gana la batalla. . nombres que suenan a orquesta de verbena son en realidad parte del botín del superjuez. Más de una decena de barcos cargados de polvo de cocaína o resina de hachís cayeron en sus garras como por arte de birlibirloque. Mientras los más afamados juristas se empeñan en hacer la raíz cuadrada para solucionar el problema de la lentitud de la justicia, el joven Taín, desde un humilde despacho en el que dispone de poco más que un teléfono, tiene línea directa con la DEA. En cuatro años cayeron un centenar de presuntos narcotraficantes y se confiscaron cerca de 20.000 kilos de cocaína y otro abultado lote de hachís. En el año 2000, cuando aún no había calentado el sillón de su despacho, empezaron las operaciones, aunque fue al año siguiente cuando su nombre apareció en las primeras páginas de los periódicos de tirada nacional. Habían descubierto al sucesor de Garzón. Fue un invierno caliente aquel en el que después del Abrente , el Kalil y el Atlanta cayeron, en una misma semana, el Rapanui y el Chad Band , y desde las mismas redes en las que fueron incautadas toneladas de droga se envió directamente a prisión a personajes de sobra conocidos por las fuerzas del orden que habían salido indemnes de frustradas operaciones anteriores contra el narcotráfico. La sociedad arousana se tomó entonces la revancha de la fallida Operación Nécora. En 2002 descansó. Aparentemente. Fue entonces cuando se supo que había renunciado a un ascenso para seguir de juez de instrucción en Vilagarcía. Alegó que tenía algunas causas abiertas que le gustaría cerrar. Y era cierto. De aquellos meses de trabajo silencioso florecieron esta primavera nuevas operaciones: el Pescam I , el Richi, el Poseidón y el Caridad C ; 8.600 kilos de cocaína y 2.500 de hachís en lo que va de año. Y como el día puede pasar de las cincuenta horas hay tiempo para coleccionar metro y medio de papeles por el caso de un alcalde imputado en un delito de contrabando, para dictar una sentencia ejemplar por una acusación contra Greenpeace, para mediar en conflictos entre vecinos y mariscadoras o para instruir una denuncia de la familia Oubiña contra medio pueblo por los insultos que les cayeron en el entierro de Esther Lago. Pendiente aún el problema de los barcos incautados, los sacó de inmediato a subasta en tanto los juristas discutían tan enreveresada cuestión. Tras el verano le espera la prueba del algodón. En otoño se celebrarán en Madrid los primeros juicios de sus operaciones. Y si nada lo remedia, poco después se topará de nuevo con el traslado. Son muchas las voces que se alzan en Arousa pidiendo una magistratura para el narcotráfico en la comarca. La decisión está en manos de los expertos en la raíz cuadrada.