«A mí me gusta estrenar»

La Voz

GALICIA

CÉSAR QUIAN

Entrevista | Rodolfo Martín Villa Cumple seis meses en Galicia como enviado del Gobierno para solucionar el problema del «Prestige». De su nuevos vecinos destaca el respeto a los mayores

06 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Martín Villa (1934) tiene los ojos débiles, escucha mucho y se acerca al hablar. Fue lo que fue y no se incomoda al recordarlo todo. Es apacible, de andares lentos. -«No sé nada de esto, pero hoy mismo me voy a Galicia a aprender». Después de 40 años en política al fin uno puede ser sincero. -Sí, ya no estamos en la pendencia habitual. Por eso dije que si esta encomienda me la ofreciese un socialista también la aceptaría. -Y que su biografía le obligaba. -Hay cosas buenas y malas, el balance en la vida pública no lo puede hacer uno. Pero tengo una condición y es que cuando me encomiendan algo pasa a ser lo más importante. -En el SEU de Franco y con el «Prestige» del 2003. -Hay un hilo conductor que siempre explica la posición de cada uno. Creo ser un hombre de orden en cuestiones de familia, religión o costumbres, pero no creo ser conservador en la solidaridad. Soy reformista y nuestra historia demuestra que los procesos de reforma llevan a metas más ambiciosas que los revolucionarios. -«Un tanque» (Fernández Ordóñez) y «alguien que emerge de la prehistoria franquista y que penetrará en el postsocialismo del siglo XXI» (Calvo Sotelo). Hablaban de usted. -Exageran. Paco se referiría a la persistencia en el empeño, viví situaciones de dificultad raramente superable y eso forma a uno. Lo de Leopoldo... es desmesurado, nací en 1934 y soy hijo de la guerra, viví el primer franquismo como una dictadura dura y cruel, y el radical cambio de 1960 a 1975, que hizo que el día que murió Franco todo en España fuese moderno, salvo el régimen. Y podría apuntarme entre los colaboradores del milagro, pero yo niego la existencia de tal milagro, los cambios ya se habían hecho. -¿Obraba con esa perspectiva? -Soy honestamente parcial al enjuiciar la Transición y a mí mismo. Sigo viéndome con Santiago Carrillo, y recuerdo que me dijo que poco antes de la muerte de Franco había tenido una reunión en París, quizás del comité central del PCE, y que le había extrañado que sus camaradas andaluces llevasen reloj de pulsera. Y lo mismo decía Tarradellas cuando sus paisanos le iban a visitar a Saint Martin-le-Beau y le contaban la realidad de España. «Yo veía -decía él- que venían en coches cada vez mejores». -Ministro de Interior en el 77, lo de Nunca Máis le parecerá simple... -No, no, les tengo mucho respeto, hay que interpretar el sentimiento, y aunque sean desmesurados, los sentimientos siempre tienen la razón. La otra desmesura, en cambio, es castigada por los ciudadanos. Mire las elecciones. Una cosa es que Aznar haya conducido mejor o peor nuestra posición en Irak, y otra que sea un asesino. O que Felipe González fuese corrupto, era desmesurado. -Lleva seis meses viviendo en Galicia, ¿cómo la ve? -Yo soy cercano (de León), y la diócesis de Astorga entra en Valdeorras y Trives. A veces se ha planteado la invasión de Galicia en el Bierzo, pero la única, que se sepa, es la de León en Galicia, je je. -Oiga, el Bierzo habla g... -Sí sí, pero la invasión pacífica es nuestra, je je. No, Galicia tiene mi admiración, me tranquiliza que en sus jerarquías aún prevalezca el saber sobre el poder económico, y su respeto a los mayores. -¿Ha cultivado aficiones? -No demasiadas. Ahora cultivo las relaciones personales y el disfrute de la naturaleza en un molino que tenemos en Segovia. Todo, con los viejos defectos y condicionantes de la gente de mi edad, a mí me han quedado dos cosas con las que seguro moriré: como todo lo que me ponen en el plato y me gusta estrenar. Voy a comprar unos zapatos y salgo con ellos puestos. Soy de aquellos de que quien no estrena el Domingo de Ramos ni tiene pies ni tiene manos. Habla Martín Villa, sin preguntarle, de su vida montado en un coche oficial. «En los coches cómodos iban otros. Y lo dije al llegar a Galicia: "A la guerra, gane quien gane, siempre vamos los mismos"».