El Gobierno de Taiwán analizó ayer la conveniencia de declarar el estado de calamidad y poner en cuarentena a toda la isla, después de que otro alto número de personas, 55, contrajese la neumonía atípica en las pasadas 24 horas. Las autoridades sanitarias informaron ayer de que con estos 55 nuevos infectados, diez menos que en el parte anterior, la cifra global se sitúa en 538. El Gobierno había anunciado hace semanas que si se superaba el medio millar de casos, se estudiarían medidas muy drásticas para controlar cuanto antes la nueva enfermedad. Aunque de momento no se ha decidido aislar el territorio, el Parlamento ha aprobado un presupuesto especial de 50.000 millones de dólares taiwaneses (unos 1.450 millones de dólares) para combatir la epidemia de neumonía asiática en la isla. El dinero irá destinado a gastos médicos y de prevención, a financiar cuarentenas, a ayudas al transporte, el turismo y las pequeñas y medianas empresas afectadas por la epidemia. Ayuda China Por otro lado, fuentes oficiales informaron de que China ha ofrecido a Taiwán medicamentos y unos 100.000 mascarillas. Las autoridades taiwanesas han lamentado en varias ocasiones la falta de cooperación de Pekín sobre esta nueva enfermedad que surgió en la provincia china de Cantón el pasado mes de noviembre y desde allí se extendió por todo el mundo. «Pekín ni siquiera ha compartido información sobre la neumonía atípica con la isla», dijo ayer el recién nombrado ministro taiwanés de Sanidad, Chen Chien-jen. El director del Centro para el Control de Enfermedades de Taiwán, Su Ih-jen, restó importancia al aumento de casos y lo justificó por la aplicación de métodos más rígidos para clasificar los posibles contagios que se detectan de este coronavirus que provoca fiebre alta, tos seca y problemas respiratorios. «Nos encontramos en la cresta de la nueva ola (de los contagios de la infección) y de aquí en adelante comenzaremos a descender», aseguró el funcionario.