Un petrolero, obligado a capear el temporal tras perder el ancla

La Voz

GALICIA

14 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?udo ser un susto mayor, pero al final tan sólo se quedó en la rotura de una cadena de ancla. El Eliane, un petrolero de 245 metros de eslora con más de 88.000 toneladas de crudo en sus tanques, tuvo que salir el pasado lunes a capear el temporal, después de que perdiese el ancla mientras se encontraba fondeado en la ría de Ares esperando para descargar el hidrocarburo en el pantalán de Repsol en el puerto de A Coruña. Las adversas condiciones del mar aquel día provocó la rotura de al menos tres grilletes de la cadena de 82 metros que sostenía el ancla. Por esta razón, se vio obligado a abandonar el fondeadero de Ares y enfrentarse al temporal en alta mar hasta la tarde del día 11. En ese momento, las autoridades portuarias coruñesas le concedieron el permiso para atracar y descargar su carga. El petrolero entró en las radas ayudado por remolcadores. Una vez amarrado al pantalán, fue inspeccionado por los servicios de Capitanía Marítima, que no le encontraron ningún tipo de deficiencia. Se trata de un petrolero construido en 1994 con bandera de las islas Marshall que en las últimas inspecciones realizadas en varios puertos del mundo no se le detectó ningún defecto. Algeciras Posteriormente, el barco fue autorizado a realizar un nuevo viaje sin escalas hacia el puerto de Algeciras, donde se le instalará una nueva ancla. Aunque la carga del petrolero y la reciente catástrofe del Prestige hicieron extremar las precauciones, este tipo de operaciones suelen ser habituales en caso de temporal en áreas de fondeo o cuando los buques no pueden permanecer atracados en los muelles en condiciones mínimas de seguridad. El Ministerio de Fomento indicó que las olas de siete y ocho metros que azotaron el día 10 la ría de Ares y el puerto coruñés también obligaron a otros barcos a salir a fondeo o mar abierto. También por culpa del temporal, el petrolero Moscow, de una eslora similar al Eliane, tuvo que suspender ese día la descarga de más de 100.000 toneladas de crudo y salir a fondear a las inmediaciones del pantalán de Repsol. Las condiciones del mar eran tan malas que el práctico que guió la maniobra tuvo que desembarcar en helicóptero al no poder usar su embarcación.