El nuevo responsable socialista de Vigo defiende la libertad de elección de equipo de Pérez Mariño y considera algo del pasado sus críticas a Francisco Vázquez
12 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Para lo bueno y para lo malo, Miguel Barros, el nuevo responsable del PSOE de Vigo, es un teórico del socialismo, del socialismo gallego y también parte de la memoria viva del socialismo vigués. Tras participar en la primera corporación viguesa y en la Cámara gallega hasta el 92, admite haber vivido una larga etapa de oscuro ostracismo, del que ahora sale titulado incluso desde Madrid como «el nuevo hombre fuerte del PSOE vigués» y el sustituto del destituido Príncipe, con el que, como con Soto o Francisco Vázquez, pasó de adhesiones apasionadas a críticas de dureza casi sin fin. -¿En qué se debe notar que hay un nuevo aire en el PSOE vigués? -Es una actitud, la de contagiar el entusiasmo alrededor de un candidato y transformarlo en trabajo para ganar las elecciones locales. -¿Quiere decir que esa entrega no la tenía Príncipe? -Esa conclusión la saca usted, yo hablo desde ahora. -Bueno, pues hablando del presente, ¿por qué su gestora no acoge a todas las familias del partido? -Ni estuve en la composición de la gestora ni he hecho ese análisis, pero esta gestora no es contra nadie sino a favor del partido. -Asume el título de «hombre fuerte del PSOE vigués»? -La fortaleza política emana de los éxitos. Lo que quiero es morir de un ataque de entusiasmo, no de aburrimiento. -Su primera tarea será la de establecer un cauce de entendimiento con Pérez Mariño. ¿Cómo va a resolver la reticencia que existe en el PSOE vigués hacia su apuesta por independientes? -No es un problema. Si el partido quiere ganar las elecciones no puede convertirse en un obstáculo que el candidato quiera hacer un equipo capaz de responder a los problemas de Vigo. Si el PSOE pretende abrirse y oxigenarse lo que no puede es imponer al candidato su equipo. -Y usted, ¿presidente de la gestora a cambio de..? -La acción política es en sí misma una gran compensación a todos los que estamos envueltos por esa pasión. -¿No son pocos los que dicen que le servirá de puente para otros cometidos, por ejemplo en el Concello? -Eso depende de la contingencia política y especular sobre eso sería un error profundo. Yo amo la responsabilidad, pero nada más. -¿Se contenta entonces con ser el aglutinador del antiprincipismo? -Yo soy un elemento conciliador, aunque muy, muy... -¿Crítico? -...Sí, sí, siempre me he expresado así e incluso por eso el partido me recupera del ostracismo. -Y objeto especial de sus críticas fue Francisco Vázquez. ¿Y ahora? -Quiero que esto no se convierta en anécdota. Fui un entusiasta partidario suyo pero luego no coincidimos. ¿Ahora? Pues nunca participaré en el esperpento o las guerras locales. Eso es muy corto de miras y lo condeno.