Beiras rompe amarras con el espíritu del Vilas

Anxo Lugilde REDACCIÓN

GALICIA

XOÁN A. SOLER

El líder del Bloque proclamó ayer el fin del «mito omnipotens de Manuel Fraga Iribarne», un paso más en el progresivo enterramiento de su entente con el presidente de la Xunta

01 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Beiras rompió ayer nuevas amarras de su entente con el presidente de la Xunta, al proclamar en A Coruña el derrumbamiento total «do mito onmipotens de Manuel Fraga Iribarne». El líder del BNG reafirma así el giro de los últimos meses, al rebufo de la marea negra, para recobrar su posición de vanguardia en la lucha contra la hegemonía del PP. El cambio le ha reportado un acercamiento a sus adversarios internos en el Bloque. Sólo ha transcurrido un año y veintitrés días desde que Manuel Fraga y Xosé Manuel Beiras se sentaron en el reservado del compostelano restaurante Vilas para dar cuenta de una merluza a la gallega con grelos, enterrar más de una década de agrios enfrentamientos y dar un vuelco al escenario institucional gallego. De esa comida surgió un acuerdo, que puso fin a la descalificación personal de Fraga por parte del Bloque y a la demonización del BNG por los dirigentes populares gallegos y los medios de comunicación afines. Pero también hizo emerger una polémica en el Bloque, reflejo del soterrado pulso histórico entre la Unión do Povo Galego (UPG) y Beiras, que se saldó con el debilitamiento interno de este último y generó un conflicto que seguía humeando cuando apareció el Prestige en escena. En ese momento, el socialista Touriño, que había relevado a Beiras como cabeza visible del antifraguismo, se lanzó a degüello a por el presidente de la Xunta con una moción de censura que el líder nacionalista parecía secundar a regañadientes. Pero a partir del debate de la moción comenzó a percibirse un cambio de ambiente en el Bloque, pues ya elogiaban el discurso de Beiras quienes en octubre se declaraban horrorizados por su intervención en el debate del estado de la autonomía, muy complaciente con Fraga. Los críticos con Beiras abandonaron el rechazo hacia su líder y regresaron a la tolerancia, aunque sin abandonar su idea de relevarlo como candidato a la presidencia de la Xunta para, previsiblemente, dar paso a Anxo Quintana. Hace dos semanas en la TVG, en una de esas entrevistas ahora frecuentes e impensables antes de la comida del Vilas, Beiras dio por terminado el diálogo con Fraga. Y esta semana ha recibido un refuerzo, con el cambio de línea de Touriño, ahora dispuesto a un entendimiento sin condiciones con el BNG. Pero Beiras trata de salvar la parte más preciada del acuerdo con Fraga. Por eso ayer aludió a la dinámica de «desmitificación e demonización do BNG» como uno de los motores de un hipotético ascenso electoral. El espíritu del Vilas ya es historia, pero Beiras intenta rentabilizarlo.