El prófugo se entrega al comisario

Susana Luaña Louzao
Susana Luaña VILAGARCÍA

GALICIA

V. MEJUTO

Javier Solsona, el joven de Meis que huyó de su casa hace tres meses cuando le llegó la orden de ingreso en prisión por un delito de tráfico de drogas, se entregó ayer a la policía

05 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Huyó de su casa hace tres meses cuando recibió una orden de ingreso en prisión. Mantuvo en vilo a las fuerzas del orden que tuvieron que soportar que diera una multitudinaria rueda de prensa a escasos metros del juzgado y de la comisaría de Vilagarcía cuando pesaba sobre él una orden de búsqueda y captura. Y ni siquiera entonces se entregó. Dijo que tenía que pensárselo. Ayer por fin, rodeado de una nube de fotógrafos, le vio la cara al comisario que ordenó su ingreso en la prisión de A Lama. Se llama Javier Solsona, tiene 34 años y se declara inocente. Tuvo que refrescar bien la memoria para relatar los hechos que le desgraciaron la vida. Fue en el año 1988, cuando realizó un viaje a Madrid en compañía de un grupo de conocidos. Los paró la policía, y en el coche había cerca de un kilo de cocaína. Javier Solsona asegura que él no sabía nada de nada. No fue de la misma opinión el fiscal, que pidió para él una condena de ocho años, ratificada en su día por el Supremo. Pero la Justicia es lenta y la orden de ingreso en prisión tardó catorce años en llegar. Cuando la recibió marchó de casa y tardó meses en dar señales de vida. Lo hizo para comparecer ante los medios de comunicación y explicar sus razones. Dijo haber estado en un centro de rehabilitación. Proclamó su inocencia y criticó a la Justicia. Pero no se entregó. Ayer lo hizo por fin, pero no porque haya cambiado de idea. La asociación de lucha contra la droga Albatros ha solicitado su indulto y cree que así será más fácil obtenerlo. «No tengo fe en la Justicia -manifestó a la entrada de la comisaría de Vilagarcía-. Después de quince años esto no tiene lógica, pero es lo único que me queda, y espero que mi caso sirva de ejemplo para otros». A la espera de que el Gobierno se pronuncie sobre el indulto, Albatros solicitará su excarcelación, como hizo antes con otros presos con problemas de drogas para los que consiguió la libertad. A Solsona le queda lo más duro. Convertido en personaje mediático, deberá enfrentarse a sus peores pesadillas en la prisión de A Lama.