«Argentina no tiene memoria»

Agustín B. Fernández CORRESPONSAL | BUENOS AIRES

GALICIA

A. B.

Cuatro años después de llegar al país austral, este tomiñés ha sido distinguido por la Unión de Sociedades Gallegas con el título de «Gallego del año»

01 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Pedro Caselles, consejero de Educación de la Embajada de España en Argentina, muestra con orgullo una de las paredes de su oficina en la popular avenida de Mayo de Buenos Aires. Sobre el fondo blanco, un diploma: el Gallego del Año que le otorgó la Unión de Sociedades Gallegas. -¿Era otra la Argentina que conoció al llegar, en 1998? -No sé si era otra Argentina, pero sí era otro Pedro Caselles. Dicen que esta tierra roja se pega a los zapatos y yo creo que también se pega al alma. Los españoles, y si eres gallego más, nos sentimos como en casa. Vine en 1992 a dar una conferencia y quedé atrapado. En cuanto salió el concurso peleé por venir y creo que este premio parte un poco de la evaluación de esa labor que he desarrollado estos cuatro años. -¿Cómo lo recibió? -Por sorpresa. El presidente de la Unión de Sociedades Gallegas me trajo la invitación para la cena de aniversario de la institución y delante de él anoté la fecha en mi agenda, pero no abrí el sobre. Cuando me presenté, me dijeron: «Bueno, tienes dar el discurso». No entendía nada, abrí el sobre y vi que me iban a rendir un homenaje, aunque tampoco aclaraba de qué se trataba. Fue algo realmente emocionante. -¿Cómo ve la situación de los gallegos en Argentina? -Lamentable, cualquier español de mi generación lo ha vivido. Nosotros también sabemos lo que es el sufrimiento, el sacrificio y el hambre. Muchos han encontrado aquí una historia de prosperidad, pero más de uno ha tenido que empezar su vida tres veces. Este país no tiene memoria, estos procesos económicos suelen ser ríos de curso largo que vienen de atrás. Hay libros escritos por argentinos que hablan de contabilidad en números rojos ya a comienzos del siglo XX. Pero también veo con alegría la solidaridad de mis compatriotas. -¿Hay salida a la crisis? -Soy absolutamente optimista, es cuestión de que los que no son capaces se echen a un lado y dejen a los capaces. Hay que trabajar, las cosas no salen solas. Tenemos jóvenes argentinos con un alto nivel de instrucción, que están trabajando por su país. Cuando los viejos gallegos me enseñan sus negocios para ver cómo les va, siempre les pregunto: ¿y tus hijos? Y me contestan: uno es esto o se recibió de lo otro. Entonces les digo: ése es tu principal patrimonio, tu tesoro, los negocios se abren y se cierran, la plata va y viene, pero la formación, la cultura, son las mejores armas para afrontar cualquier circunstancia en la vida. Y eso lo han conseguido los hijos. -¿Qué proyectos tiene? -Cuando llegué a la consejería había dos personas en 80 metros cuadrados y ahora somos nueve en 300. Estamos desbordados de gente que viene a homologar sus estudios. Por un convenio bilateral, los títulos secundarios tienen automático reconocimiento. Pero los universitarios se han complicado con la entrada en la UE.